La ciudad de Santiago no solo es la que arroja una ratio de autofinanciación más elevada, sino que es también la que logró captar más recursos externos para acometer inversiones a través de las transferencias de capital concedidas por la Xunta, el Estado o por la Unión Europea y que normalmente se destinan a obras. En el 2010, la capital gallega recibió 10,2 millones de euros de transferencias de capital, lo que permitió invertir 108 euros por habitante.
En el polo opuesto se sitúa la ciudad de Pontevedra, que solo logró transferencias de capital de otras Administraciones para invertir 10,2 euros por cada pontevedrés. Entre las poblaciones de más de 30.000 habitantes, la que más inversión per cápita captó fue Caballo (120,8 euros por vecino), seguida de Lugo (65,7). Narón obtuvo 59,3 euros por residente, y le siguieron Vilagarcía (38,9), Oleiros (37,5) y Ourense (35,2).
Las más grandes, marginadas
Las dos ciudades más grandes son las más discriminadas en inversiones per cápita: A Coruña solo recibió 24,6 euros por habitante, casi todos del Plan E, mientras Vigo se anotó 21,09 euros por residente.