El debate autonómico zanjó los grandes asuntos con alianzas alternas con PSOE y BNG
18 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En Galicia no existe, al menos por ahora, un espacio político para la unanimidad y el consenso en torno a los grandes asuntos que marcan la agenda del Gobierno. Este es un aspecto que se ha podido constatar en la foto finish del debate sobre el estado de la autonomía, celebrado el pasado martes y miércoles en O Hórreo, que exhibió como el principal, y casi único, punto de encuentro impulsado por el PP, y al que se sumaron el PSdeG y el BNG, un compromiso en favor del mantenimiento de la actividad y los puestos de trabajo en la factoría de Clesa en Caldas de Reis.
Las otras cuestiones transversales colocadas por el Ejecutivo de Feijoo sobre la mesa se sacaron adelante con fórmulas de geometría variable, bien con el PSdeG o bien con el BNG, lo que ayer condujo al mandatario autonómico a hablar de «maiorías reforzadas», que pueden ser de dos tercios, cuando se trata de pactar con el Bloque, o de superar este umbral, si el acuerdo se plasma con el PSOE.
Con los nacionalistas, el PP mantiene un amplio entendimiento para mejorar el marco competencial gallego y reclamar que Galicia pueda ejercer toda la capacidad normativa en materia de políticas de empleo. La pinza con el BNG se extiende también al catálogo de medicamentos, del que discrepa abiertamente el PSdeG, y a la vía abierta por la Xunta para reclamarle al Estado los 805 millones de euros que se le adeudan, según Facenda, del acuerdo de financiación autonómica.
En cambio, el arte de la geometría variable llevó al Gobierno de Feijoo a refrendar un amplio acuerdo con los socialistas para defender la caja de ahorros de Galicia y reclamar un trato no discriminatorio a nivel financiero para Galicia. Este fue, sin embargo, prácticamente el único punto de entendimiento con el PSdeG, si bien los dos grandes partidos, y también sin la participación de los nacionalistas, se comprometieron a tramitar conjuntamente desde el Parlamento una nueva Lei do Solo con vocación de permanencia.
Todavía dejó el debate otro rasgo identificativo de la política gallega, que es la tercera línea de entendimiento trazada entre el PSdeG y el BNG para cuestionar el «desgoberno» de la Xunta y defender a capa y espada las políticas sociales.
Otra novedad, y quizás la más importante de estas alianzas variables que salió del debate fue que se tensionó la alianza entre el PSOE y el PP para garantizar la llegada del AVE a Galicia en el 2015. Fecha sobre la que se empieza a poner un interrogante.