La liberalización de las torres de control de Alvedro y Peinador tardará un año

No hay fecha para el aeropuerto de Lavacolla, pendiente de un estudio técnico para segregar las operaciones


redacción/la voz.

El Ministerio de Fomento inició ayer el proceso para liberalizar el servicio de control de torre en trece aeropuertos españoles, entre los que se incluyen los de A Coruña y Vigo. Sin embargo, el modelo de adjudicación y la necesidad de habilitar técnicamente a los nuevos controladores no hará posible que sociedades distintas a Aena tomen el control de las torres hasta finales del 2011. El punto de arranque de esta reforma estructural es el real decreto publicado ayer en el BOE, con el que se insta a Aena a encargar a empresas especializadas este tipo de servicios, que en algunos países -Reino Unido o Suecia- ya han sido encomendados en su totalidad al sector privado sin mermas en la seguridad. El secretario de Estado de Transportes, Isaías Táboas, y el presidente de Aena, Juan Ignacio Lema, en una videoconferencia múltiple con periodistas de todas las comunidades afectadas, insistieron a menudo en que el nuevo sistema, que permitirá minimizar los costes laborales de los controladores, no dará problemas de seguridad gracias a la estricta supervisión técnica de los nuevos proveedores que realizará la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Lema también quiso marcar una frontera nítida con lo que sería una privatización en sentido estricto. «Aena seguirá siendo la responsable y el control de ruta y navegación queda excluido de este proceso», aclaró Lema. Por tanto, la liberalización del espacio aéreo será parcial, como sucede en Alemania o Dinamarca. El aeropuerto de Santiago, por tanto, mantendría el control de Aena sobre las operaciones de aproximación, mientras que las maniobras que se dirigen desde la torre sí que van a ser externalizadas en una segunda tanda. No obstante, Lema confirmó que están pendientes de un estudio técnico sobre cómo separar ambos servicios. El aeropuerto de Santiago, por tanto, entraría en una segunda tanda de licitaciones para la que todavía no hay fecha, pues dependerá de las conclusiones de este informe. El proceso de contratación de la concesión -calculada en principio para tan solo cinco años-durará unos siete meses, mientras que la habilitación técnica de los nuevos controladores oscilaría entre tres y cuatro. El procedimiento será negociado, muy similar al que guiará la licitación del macrocontrato del AVE gallego. Aporta más garantías, pero es más largo que el habitual. Primero se seleccionan las empresas que pueden participar en la licitación en base a unos baremos de solvencia técnica y económica, para lo que el ministerio ya ha iniciado la certificación de proveedores de servicios de navegación aérea. Después, las empresas invitadas podrán hacer su oferta, que será negociada «de forma transparente» para elegir la mejor. Tres lotes En el primer lote de contratos entrarán los aeropuertos de Alicante, Valencia, Ibiza y Sabadell. En el segundo, los de A Coruña, Vigo, Sevilla, Jerez, Melilla y Cuatro Vientos. Los canarios (Lanzarote, Fuerteventura y La Palma) estarán en el tercer lote.

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