La patronal de las autopistas ve lejana la compatibilidad de los dispositivos automáticos de pago
GALICIA
Los problemas surgidos en los peajes de las autovías portuguesas no habrían ocurrido si todos los Estados miembros de la UE hubieran adoptado ya el mismo sistema de telepeajes, o al menos hacer compatibles los existentes. Aunque técnicamente ya es posible y el Libro Blanco del Transporte comunitario marcó el 2010 como año en el que todos los sistemas de peaje automático debieran ser interoperables, la realidad dista mucho de ese escenario. Así lo reconoce al menos la Asociación de Sociedades Españolas Concesionarias de Autopistas, Túneles, Puentes y Vías de Peaje (Aseta), al señalar que la instrucción comunitaria, además de no establecer plazos firmes para dicha homologación de sistemas, no resuelve quién debe pagar el coste de dicha equiparación. No antes de 4 o 5 años La patronal de las empresas concesionarias de viales de pago estima que «las sociedades que gestionan las autopistas estarían obligadas a hacer un fuerte desembolso para igualar los sistemas de telepeaje y que el mismo dispositivo sirviese para transitar desde Lisboa hasta Estocolmo, pero sin compensaciones a cambio y sin beneficios directos a cuenta de esos sistemas». Por ello, desde la portavocía de Aseta se estima como «verde» la posibilidad de compatibilizar los sistemas de pago automático, calculando que hasta dentro de cuatro o cinco años dicha interoperatividad no será realidad. La Xunta reclamó recientemente a los Gobiernos de España y Portugal que trabajen en la homologación de los aparatos para que los que se utilizan en la Autopista del Atlántico y en el resto de España para no parar en las cabinas de peaje puedan ser utilizados en las autovías y autopistas lusas y viceversa. Aseta apunta además a otros sistemas como el utilizado en la llamada euroviñeta implantada ya en Alemania y Austria en el que vía satélite se controlan los desplazamientos de los camiones por las autopistas y autovías, cobrando una tasa en función de la distancia recorrida. Suiza ultima un sistema similar para cobrar peajes a los automóviles.