Un conductor ebrio fue sorprendido en la vía con un pie atrapado por una rueda
GALICIA
El fiscal solicita dos años de retirada de carné, una multa de 2.700 euros y trabajos para la comunidad
22 oct 2010 . Actualizado a las 03:19 h.Ni el propio conductor supo explicar qué hacía su pie debajo de la rueda de su flamante Mercedes en mitad de la avenida de A Pasaxe, en la entrada a la ciudad de A Coruña. Lo único que acertaba a decir, según consta en el atestado policial, era que lo dejasen marchar al aeropuerto de Santiago, que tenía que recoger a un diputado provincial, pues como «hombre del partido» tenía que estar allí. Por supuesto que no lo dejaron arrancar. A cambio, le pusieron el alcoholímetro en la boca y después de soplar el hombre casi triplica la tasa máxima admitida legalmente, con 0,79 miligramos por litro de aire espirado. Es verdad que no colisionó con nadie, solo con su impericia. Aun así, el fiscal pide que sea condenado por un delito contra la seguridad vial al pago de una multa de 2.700 euros y a sesenta días de trabajos en beneficio de la comunidad, además de que no pueda conducir durante dos años. Para evitarlo, el hombre podrá explicarse el próximo 4 de noviembre en el Juzgado de lo Penal número 5 de A Coruña. Los hechos que llevaron a este conductor al banquillo de los acusados se remontan al 30 de agosto del 2009. Sobre las siete de la madrugada un coche patrulla de la Policía Local coruñesa que circulaba por la zona se encontró con un vehículo parado en mitad de la calzada y a un hombre de pie arrimado al coche, sin moverse. Los agentes se acercaron y no daban crédito cuando comprobaron la embarazosa situación en la que se encontraba el implicado, ya que tenía uno de sus pies bajo una rueda. Y es que no lograba quitarlo. Estaba atrapado, impotente por no poder seguir viaje hasta el aeropuerto de Lavacolla, y además sorprendido en estado ebrio por la policía. Atestado Los agentes, tras liberarlo, le pidieron que se sometiera a un control de alcoholemia. El procesado no opuso resistencia alguna y sopló. El resultado lo incriminó, pues dio 0,79 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Aparte del análisis, los policías notaron en el conductor «síntomas evidentes de hallarse bajo influencia de bebidas alcohólicas, con ojos brillantes, pupilas contraídas, fuerte halitosis, palidez y expresión verbal con repeticiones, pues no paraba de insistir en que lo dejásemos marchar a Santiago para recoger a un diputado», según aparece redactado en el atestado. No le pudieron efectuar las pruebas de deambulación ya que tuvo que ser trasladado al coche policial en una silla de ruedas por el estado en que tenía el pie tras liberarlo de la rueda. Imposible que caminase unos metros con tantos impedimentos encima.