Descubren ocho años después que Fomento no aportó grabaciones clave del día que alejó el «Prestige»

La jueza y la Fiscalía rechazan reclamarlas ahora para no demorar el juicio


redacción/la voz.

El caso Prestige sigue tomando rumbos extraños hasta el último minuto. Cuando la jueza ya ha dado por finalizada una instrucción judicial de casi ocho años y cuando la Audiencia Provincial de A Coruña se prepara para recibir los autos, las defensas del capitán Mangouras y de la armadora del petrolero descubren que las grabaciones de las conversaciones entre el Centro Nacional de Coordinación de Salvamento Marítimo (CNCS), en Madrid, y el centro zonal de Fisterra están incompletas. Este hecho podría quedarse en la mera anécdota procesal si no fuera porque las grabaciones que faltan corresponden al 14 de noviembre del 2002, un día clave en la gestión del accidente, pues es cuando comienza la maniobra de alejar el petrolero, decisión por la que está imputado el ex director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors. En las cintas y transcripciones remitidas por Salvamento Marítimo, la penúltima conversación se refiere al momento en el que se hace firme el remolque. Entre las diez de la mañana y la medianoche de ese día no hay nada más, de forma que el tomo correspondiente al día 14 solo recoge 167 folios de transcripciones. En otras jornadas hasta el hundimiento (el 19 de noviembre del 2002) se aportan hasta más de 300 folios de diálogos. No hay, por tanto, ninguna referencia a la visita del inspector marítimo Serafín Díaz Regueiro al buque, de sus observaciones sobre el estado del petrolero y del proceso para volver a encender las máquinas. Tampoco se pueden sacar conclusiones sobre la decisión de tomar el rumbo noroeste ni de otros aspectos clave del día en el que la Administración marítima decidió tomar el mando del buque. El CNCS, además, es el lugar donde confluían muchos de los encargos del gabinete de crisis reunido en A Coruña, pero también de Presidencia y del Ministerio de Fomento e, incluso, del gabinete del que era ministro entonces, Francisco Álvarez Cascos. De ahí que algunas partes del procedimiento sospechen que se intenta ocultar algo, pues no deja de ser curioso que las conversaciones se interrumpan precisamente cuando hay una llamada del gabinete del ministro de Fomento. Otros juristas, en cambio, recuerdan que sería impensable que Fomento cursara de forma incompleta un requerimiento judicial y alegan que quizás la razón de la ausencia de estas conversaciones sea puramente técnica o un error. De hecho, el juzgado tardó mucho tiempo en conseguir las cintas -no lo hizo hasta enero del 2006- y Sasemar solía alegar la dificultad de discriminar las conversaciones del Prestige de otras muchas que se producían en los centros de salvamento. Este hecho motivó incluso una visita del juez instructor a las instalaciones para comprobar cómo era el sistema de grabación. Cuando se entregaron las cintas, Fomento insinuó en su escrito que la prueba judicial solicitada podría estar incompleta, al tiempo que recordaba que en el momento del accidente no tenían obligación de custodia de este material de audio. El caso es que los abogados que representan a Mangouras y Mare Shipping -la empresa armadora- solicitaron hace un mes a la jueza que reclamara a Fomento las grabaciones ausentes de la pieza documental número 12. En un auto que salió del juzgado de Corcubión el 29 de septiembre, se denegaba la petición al considerar que no era el momento procesal oportuno al estar terminada ya la fase de instrucción. La Fiscalía, por su parte, apoyó la resolución de la jueza con el objetivo de no dilatar más la causa. Pero cree que será necesario solicitarlas más tarde. Recurso Los letrados no se dieron por vencidos y elaboraron un recurso, con fecha de 5 de octubre, sobre el que deberá decidir la Audiencia Provincial de A Coruña. En él reconocen que los documentos de audio están unidos a la causa desde el 2006, pero dejan caer que la jueza no se percató de que estaban incompletos. «Tales cintas de audio -alegan en su recurso de reforma- no fueron puestas a disposición de las partes para que pudieran escucharlas hasta el presente año 2010. Hasta ese momento solo el juzgado tuvo el privilegio de poder escuchar el contenido de los audios y, eventualmente, la posibilidad de constatar que faltaban los de las horas señaladas». Es evidente que la jueza no reparó en este hecho, de ahí que los abogados le recuerden que fue una prueba acordada por el propio juzgado, «que es por ello el que debería haber revisado el material».

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