El ajuste de la deuda infla el recorte de ingresos que la Xunta imputa al Gobierno
GALICIA
El Gobierno de Feijoo ha encontrado en el ineludible cierre del grifo por parte del Ejecutivo central motivos sobrados para lamentar un recorte de las cuentas autonómicas que ponen en jaque su capacidad para seguir garantizando los servicios básicos que atiende ahora. La Xunta tiene ante sí el reto imposible de mantener esas prestaciones con 1.500 millones de euros menos. Solo falta que concrete por dónde meterá la tijera en los Presupostos de un año electoral en el que, como ya anticipó Feijoo, también los alcaldes deberán asumir el impacto de las restricciones.
Esa drástica reducción de las cuentas es desde hace meses la primera preocupación de la Xunta, que está administrando como una estocada a Galicia cada recorte que el Gobierno central traslada a las comunidades. En esa estrategia, con la que Feijoo trata de derivar hacia Zapatero la presión política de la crisis, la Xunta ha apostado por presentar por entregas todas las reducciones de los presupuestos estatales que minorarán los ingresos de la comunidad. Por eso, aunque sabe que la merma estará más cerca de 1.500 millones, Facenda todavía la cifra en 1.200, y esperará al jueves para dedicar otro episodio al recorte con los 243 millones del Fondo de Cooperación que el Ministerio de Hacienda ya le comunicó que no liquidará hasta el 2013.
Los números que complicarán la gestión de Feijoo en el ecuador de su mandato no admiten discusión, pero no son imputables en su totalidad a las menores aportaciones del Gobierno. Galicia percibirá 179 millones menos en fondos finalistas del Estado, 244 por la disminución de los recursos del sistema de financiamiento y 164 por la reducción de las entregas a cuenta o anticipos estatales. Además, devolverá 115 millones por las liquidaciones negativas de esos mismos anticipos, un aperitivo de los 500 millones al año que deberá reintegrar a partir del 2012; y tampoco ingresará los 243 del Fondo de Cooperación.
La cuenta es dramática por sí misma, pero la Xunta la infla al contabilizar el efecto de la merma en el margen de endeudamiento como un recorte más en las aportaciones del Gobierno central. Y ese concepto constituye el grueso de las restricciones con las que el Ejecutivo de Feijoo está confeccionando los Presupostos. Son 784 millones menos de capacidad de endeudamiento que en este ejercicio, por la decisión adoptada en junio en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de reducir al 1,3% el déficit máximo al que podrán acudir las comunidades, frente al 2,7% con el que elaboraron las cuentas del 2010.
Ese ajuste se acordó por unanimidad de todas las autonomías, incluida Galicia, que defendió un «sí crítico». Otra cosa es que la Xunta recrimine a Madrid que las comunidades que cumplen deban seguir apretándose el cinturón mientras la deuda del Gobierno ha llegado a superar el 13%.