Los problemas con los comedores marcan el inicio del curso escolar

E. Á. SANTIAGO/LA VOZ.

GALICIA

Los padres del CEIP de Doiras impidieron que sus hijos comieran en el centro al asegurar que la furgoneta vertía sopa

11 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Risas, llantos, caras nuevas y reencuentros. Las mismas emociones que todos los años en el inicio del curso escolar en infantil y primaria. Empezaron más de 195.000 alumnos, aunque algunos se tuvieron que quedar en casa debido a las obras de sus colegios. No obstante, este curso está marcado por las dificultades en los comedores escolares. No es tanto el número como los problemas en sí. En el colegio Altamar de Vigo los niños seguirán comiendo en el salón de actos. Lo hicieron ya el curso pasado y el escenario volverá a convertirse en su particular comedor. En el colegio de Doiras, en el concello de Cervantes, se suprimió este curso la gestión directa del servicio, por lo que la comida es transportada desde el CPI de Cervantes. Son 18 niños y los padres protestan porque mientras en ese centro fue necesario incrementar el personal, ellos se quedaron sin cocinera. La Xunta asegura que la comida viaja en un vehículo acondicionado, pero los padres no lo creen así. El menú consistía ayer en empanada y sopa de arroz, pero la paciencia de los progenitores se acabó cuando vieron cómo el vehículo iba vertiendo el caldo de la sopa. Finalmente impidieron la entrada del coche y el lunes harán una concentración. La Xunta lamentó que tres personas no dejaran llevar la comida al colegio, e insistió en que el vehículo cumple con todas las condiciones sanitarias. En el colegio de Ribeira de Piquín, tras la propuesta de Educación de que los niños coman en un establecimiento de hostelería de la localidad -una posibilidad que rechazaron frontalmente los padres y que los sindicatos aseguran que no puede aplicarse al no estar recogida en la normativa de comedores-, se encontró finalmente una solución, y la comida se trasladará desde el colegio de Meira a partir del lunes. En el colegio Vicente Casabella de Ourol las críticas vienen de la sustitución del comedor propio por un sistema de cáterin de Burela. Los treinta niños del colegio de O Bolo, en la provincia de Ourense, también vivieron una vuelta al cole inusual. Tras bajar del autobús escolar fueron recogidos por sus padres para irse de vuelta a casa. Era la manera de protestar contra la supresión de la plaza de cocinero en el centro, por lo que a partir de ahora el comedor será gestionado por una empresa de cáterin. Los padres consideran que la Xunta trata a sus hijos como «cidadáns de segunda», ya que el centro rebasa el mínimo de 25 niños que son precisos para mantener al cocinero. Así se lo expusieron al secretario xeral de Educación en una reunión mantenida ayer, «pero non conseguimos nada, dinos que a decisión se tomou en marzo e que daquela había 23 nenos», explicaba Socorro Rodríguez al término del encuentro. Los padres estudiarán emprender otras protestas. Educación recuerda que en ningún caso se ha eliminado este servicio y que la Xunta ha incrementado el número de plazas de comedores escolares. Además, indica que se aumentaron un 10% los fondos destinados a las APA que gestionan estas instalaciones.