Desde Holanda para recoger un can abandonado

Por Patricia Blanco, corresponsal

GALICIA

Final feliz para el animal que Josephine y sus hijas conocieron durante el Camino

21 jun 2010 . Actualizado a las 12:09 h.

Esta es la otra cara de la moneda llevada al máximo extremo. Se habla a menudo de aquellos que abandonan a sus animales, pero historias como la de Josephine Grieve y sus hijas Luna (12 años) y Rosa (7) también existen. Las tres, a pie, terminaron hace algunas semanas el Camino de Santiago desde Saint Jean Pied de Port. Lo hacían por muchas razones, pero una de las principales era demostrarle su cariño a Felipe Rodríguez, el padre de las pequeñas, y, a la vez, recaudar fondos a través de una web (www.everydayhero.com.au/felipe_with_love) para la investigación de la esclerosis múltiple, enfermedad que él padece.

Cuando ya se acercaban al final de su trayecto, el 29 de mayo, junto al cruceiro de Lameiros (Ligonde, Lugo), se encontraron con una hermosa perra blanca. A las tres les recordaba a Chica , su mascota en Australia, donde viven. Extrañándole la docilidad del animal y el parecer «de buena familia», preguntaron por su dueño y así supieron que el can estaba abandonado. Ese día no pudieron recogerlo, pero desde entonces Josephine y sus hijas supieron que querían adoptarlo. De vuelta a Ámsterdam (Holanda), donde reside Felipe Rodríguez, la madre de las niñas continuó con su investigación. Llamó a albergues, a casas rurales y también se puso en contacto con La Voz. La historia de su peregrinación y de su búsqueda salió a la luz el 11 de junio.

Ese mismo día, a Eduardo Rodríguez, de la Protectora de Animales Exóticos de Galicia (Paexga), le comentaron que «en el periódico» buscaban al perro blanco del que él mismo había hablado jornadas antes. Rodríguez telefoneó a La Voz para localizar a Josephine y el desenlace se produjo ayer.

Casi no llega a tiempo

Los vecinos de Ligonde, que se encargaban de alimentar al animal, calculan que la perra llevaba abandonada unos tres meses. Regresaba siempre al cruceiro, donde, supuestamente, su dueño se desentendió de ella. Es un punto de paso de centenares de peregrinos, por lo que uno de ellos decidió llevársela. Pasó con el animal por la casa rectoral de Lestedo, en Palas de Rei, donde Susana Álvarez, dueña del complejo y que sabía de la investigación, reconoció a la perra que andaba buscando Josephine. Intentó convencer al caminante de que la dejara allí mismo porque pronto llegaría la mujer, pero, viendo que no cedía, llamó a la Guardia Civil de Palas para que ellos lo intentasen.

Finalmente, lo lograron y llevaron al animal a la casa de Susana, donde permaneció dos días, hasta que anteayer por la noche, Josephine llegó desde Holanda (desde Bayona, por cierto, en coche alquilado) para recoger a la perra. Hoy mismo su heroica dueña la llevará al veterinario para vacunarla, desparasitarla, ponerle un chip y hacerle su correspondiente cartilla, donde, además, podría figurar el nombre que ya tiene: Blanca .