El ventilador opaca la gestión de Feijoo

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro SANTIAGO/LA VOZ.

GALICIA

El PP es el principal beneficiario de la guerra sucia desatada con el PSOE y que afecta a los ex conselleiros del bipartito

13 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un ex dirigente político, que durante veinte años ocupó escaño en el Parlamento gallego, preconizaba hace unos meses que Feijoo consumirá su primer mandato en la Xunta encendiendo de vez en cuando el ventilador para desacreditar la imagen del bipartito. «É o mesmo que fixo Fraga na súa primeira lexislatura», remarcó, para provocar que se hablara más de los errores del tripartito de González Laxe que de la gestión de un PP que no acababa de dar sus frutos.

Esta reflexión explica de algún modo el momento político que se vive en Galicia, marcado por un recrudecimiento de la guerra sucia entre los dos grandes partidos y que tuvo su colofón -difícilmente superable- en la sesión de control celebrada el pasado miércoles en el Parlamento, donde Feijoo implicó al PSdeG en la red de sociedades agrarias a las que acusa de desviar fondos de la Xunta, mientras el líder de los socialistas, Pachi Vázquez, llegó a relacionar al jefe del Ejecutivo con los intereses del narcotráfico.

Esta escalada de acusaciones en la que están inmersos el PP y el PSOE tiene grandes detractores en los dos bandos y coloca en medio del fuego cruzado a los diputados que ven con desazón como el hemiciclo de O Hórreo se están convirtiendo en una auténtica corrala. No obstante, es prácticamente imposible que se reinstaure en estos momentos la serenidad y la cordialidad política, toda vez que el PSdeG decidió convertir el hostigamiento continuo en su razón de ser, una práctica que al secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, le da alas para encender el lanzallamas y mantener a la oposición entretenida sin que hable de los puntos más débiles de la gestión de Feijoo.

De hecho, en el actual contexto de crisis, el Gobierno del PP va a tener complicaciones para presentar una hoja de servicios brillante. En su primer año, Feijoo se vio obligado a hacer dos ajustes presupuestarios y, en las últimas semanas, se resignó a hacer malabares para vender con alharacas un plan estratégico de reactivación económica por valor de 46.000 millones, que no es ni más ni menos que la suma del presupuesto de la Xunta de cuatro años.

El entramado agrario con el que el PP intenta enturbiar la imagen del PSdeG no hace sino desviar como un señuelo la atención de los socialistas, que mientras demuestran su inocencia ven limitada su capacidad de oposición. La presencia en la primera línea del PSdeG de ex conselleiros como Carmen Gallego, Ricardo Varela o Pachi Vázquez aporta el resto y representan ya el principal flanco débil de los socialistas, pues todo indica que el PP acumuló contra todos ellos munición en forma de facturas o viajes comprometidos para mantenerlos a raya.

Ahora bien, la estrategia del PP adolece también sus propias debilidades, pues cuando el tamaño de las acusaciones es tan elevado, como ocurre con la trama agraria, no basta con denunciarlo en los medios. Si la Xunta, o en su defecto la Justicia, no actúan con contundencia para esclarecer el supuesto fraude, la bomba puede acabar estallándole al propio PP.