«El narcotráfico evolucionó hacia la atomización y la violencia»

Julio Á. Fariñas REDACCIÓN/LA VOZ.

GALICIA

12 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Enrique León Calviño, comisario de policía en segunda actividad, afincando en Vilagarcía, dedicó una buena parte de su vida profesional a investigar la delincuencia organizada en Galicia. Primero, el contrabando industrial de tabaco, y más tarde el narcotráfico. Directa o indirectamente, participó en las principales investigaciones llevadas a cabo en los últimos 30 años.

-¿Cómo se ve aquella operación del 12 de junio de 1990 desde una atalaya tan privilegiada?

-Tuvo muchos y muy variados significados. No obstante, podemos resumirlos todos en uno solo: alertar al país, a los ciudadanos y a las instituciones del enorme problema que se había instalado en nuestra sociedad. No solo se forraban unos desalmados, jugando con la salud y la vida de una buena parte de nuestra juventud, también se estaba inculcando la cultura del dinero fácil. No merecía la pena tener un trabajo legal, cuando en un viaje de dos días entre Galicia y cualquier otro punto de España, transportando unos kilos de cocaína, ganaban más dinero que trabajando muchos meses en su quehacer habitual.

-¿Cómo ha evolucionado el sector desde entonces?

-Preferentemente en dos direcciones: atomización y violencia. Cuando los grandes capos fueron puestos a disposición de la Justicia, cogieron su relevo aquellos jóvenes que conformaban el segundo escalón de los grupos narcotraficantes. Estos ya no tenían la prevención de la mayor parte de sus antecesores en el contrabando de tabaco, eran jóvenes que carecían de escrúpulos, y abrazaron sin ningún problema la causa de la violencia, con la que los carteles sudamericanos de la droga solían dirimir sus diferencias, y eso se fue notando en nuestra tierra cada vez con más fuerza.

-¿Quiénes fueron los verdaderos artífices de aquella operación pionera?

-Sin duda, Baltasar Garzón, como titular del Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional, y Javier Zaragoza, entonces en la Fiscalía Antidroga; sin olvidar a un buen número de funcionarios policiales que dedicaron una gran esfuerzo en esta y en muchas otras operaciones contra el narcotráfico.

-En las distintas fases de aquella operación, ¿fueron detenidos todos los que eran importantes en el narcotráfico en aquel momento y eran todos los que cayeron?

-Si no cayeron todos, sí fueron detenidos los principales, y los que se libraron entonces cayeron en sucesivas operaciones policiales en las que ya se fueron perfeccionando los sistemas de investigación; al mismo tiempo que se legislaba de forma adecuada, procurando resortes legales para que esta lucha fuese más efectiva.

-¿Había un «capo di capi» o reinaba el minifundio?

-Pienso que en aquella época no había un máximo responsable de todo lo relacionado con el narcotráfico. Había distintos grupos, bandas o familias, y cada una tenía sus responsables. Tras la gran redada de finales de 1983 en la que fueron desarticulados la mayor parte de los grupos que se dedicaban al tabaco quedó intacta su infraestructura marítima. Cuando los carteles sudamericanos decidieron cubrir el mercado europeo de cocaína, pensaron, y pensaron bien, que la manera más fácil de hacerlo era aprovecharse de esa infraestructura marítima, contando además con la coincidencia del idioma.