La evacuación del embalse de Santo Estevo terminará este fin de semana sin que los análisis encargados por Iberdrola detectasen daños ambientales, entre protestas de colectivos ecologistas y hosteleros
23 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Durante este fin de semana, según los cálculos de Iberdrola, se completará la operación de vaciado del embalse de Santo Estevo, en el cañón del Sil, cuyo objetivo es permitir la realización de las obras de mejora que tiene previsto efectuar esta empresa en sus instalaciones hidroeléctricas. Desde que empezó la evacuación, el 19 de abril, el cauce ha descendido hasta unos treinta metros por debajo de su cota habitual -una altura similar al nivel natural que tenía el río antes de la construcción del embalse- y permanecerá en este estado hasta finales de octubre o principios de noviembre.
Aunque el paisaje del cañón del Sil ha sufrido un brusco cambio al quedar al descubierto las orillas anegadas durante décadas, la operación no ha causado ningún perjuicio biológico apreciable en el cauce, según fuentes de Iberdrola, que encomendó la supervisión ecológica de estos trabajos a la empresa especializada URS. Desde que empezó el proceso de vaciado, técnicos de esta firma analizan constantemente las aguas y por ahora no detectaron ninguna anomalía. «Los biólogos toman muestras de agua para analizar los niveles de amonio y otros parámetros de calidad ambiental y hasta ahora todos los datos se mantienen dentro de lo que se considera correcto», señalan desde la empresa hidroeléctrica.
Las obras previstas en las instalaciones hidroeléctricas empezarán a ejecutarse en los próximos días. Las inspecciones ambientales -añaden los portavoces de Iberdrola- seguirán realizándose de forma continuada hasta que el nivel de las aguas haya recuperado su altura habitual. Con este objetivo, una serie de diez estaciones de control se instalarán a lo largo del tramo afectado.
Protestas
La operación, pese a todo, ha provocado las quejas de los grupos ecologistas y de los hosteleros de la zona. Varias asociaciones lucenses y ourensanas ya organizaron en marzo del pasado año una concentración de protesta para exigir la paralización de todos los proyectos de ampliación de las instalaciones hidroeléctricas de Iberdrola y Unión Fenosa en la Ribeira Sacra. Este mismo mes, la fundación ecologista ourensana Germán Estévez pidió que la Xunta y el Parlamento de Galicia interviniesen para detener el vaciado del embalse actualmente en curso. Los hosteleros de la parroquia de Doade, en el municipio de Sober -los más afectados por la paralización de las rutas turísticas de catamarán del cañón del Sil- manifestaron en días pasados que estudian la posibilidad de emprender acciones legales para exigir compensaciones por el prejuicio económico que les puede causar esta operación. Pero las protestas no han impedido que las obras sigan adelante.