Un lucense se quita la vida después de intentar disparar contra su esposa

La Voz

GALICIA

El matrimonio estaba en trámites de separación y él la esperó en el garaje de la casa con una escopeta prestada

01 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Francisco Fernández Álvarez, un vecino de A Fonsagrada de 50 años que estaba en trámites de separación y que tenía una orden de alejamiento de su esposa, se quitó ayer la vida en un garaje de la rúa do Seixo, en el barrio lucense de Albeiros. Todos los indicios apuntan a que había pedido prestada a un amigo la escopeta con la que se suicidó, pero que su intención era la de disparar contra su esposa. La hija del matrimonio, de 19 años, fue la que llamó a la policía cuando tuvo conocimiento de que su padre estaba persiguiendo a su madre. Cuando los agentes llegaron se encontraron al hombre encerrado en el garaje y trataron de convencerlo de que dejara el arma en el suelo y se entregara. Hizo caso omiso del requerimiento y, posiblemente al sentirse acorralado, optó por acabar con su vida. Diversas fuentes vecinales consultadas -la Policía Nacional negó cualquier tipo de información alegando que estaban investigando- señalaron que todo se desarrolló de una forma muy rápida. La esposa de Fernández Álvarez salió de su casa sobre las ocho de la mañana para dirigirse al trabajo y se encontró con su marido, con el que no convivía desde hacía dos meses, en el garaje del edificio, donde este se había escondido. Parece ser que entonces él comenzó a perseguirla por la calle, pero no consiguió darle alcance porque tenía problemas de movilidad desde que sufrió un grave accidente de circulación. Los gritos de la mujer hicieron salir a los vecinos y a la propia hija de la pareja, que temiendo por la integridad física de su madre, llamó a la policía. Fernández Álvarez, según algunos testimonios, ante el revuelo que se armó, optó por encerrarse en el garaje, donde se hallaba cuando llegaron los agentes. Según testigos presenciales, los policías intentaron que el vecino de A Fonsagrada dejara el arma en el suelo y se entregara, pero no lograron convencerlo. La esposa, según algunas fuentes, no tenía dudas acerca de que la intención de Francisco era acabar con su vida. «Íame matar -comentó con convencimiento a algunas personas allegadas- pero din escapado». Parece ser que Francisco llevaba varios días acosándola, pese a la orden de alejamiento, que incluía la retirada del permiso de armas, motivo por el que le pidió la escopeta prestada a un amigo. Varias personas aseguran haberlo visto en los últimos días en las inmediaciones de la casa de la rúa do Seixo, que la pareja compartió durante unos 16 años, pero sin acercarse, hasta ayer. Tenía las llaves El fallecido, al parecer, seguía teniendo las llaves, tanto de la vivienda como del garaje, lo que le permitió entrar y esperar a que saliera la mujer. Esta no había cambiado las cerraduras después de la separación, pese a las recomendaciones que le efectuaron algunas personas cercanas. Tanto la madre como la hija tuvieron que ser atendidas por un médico del 061 después de lo ocurrido.