Un chapuzón dentro del coche

GALICIA

Un vehículo de alta gama cayó de madrugada al mar en Vilanova, y sus dos ocupantes salieron ilesos e incluso fueron ellos los que llamaron al 112

22 abr 2010 . Actualizado a las 03:10 h.

A los coches de lujo les gusta bañarse en el mar de Vilanova. Tanto, que cada cierto tiempo se cae alguno al agua. En cierto modo tiene su lógica. En Arousa hay muchos coches de lujo, y en Vilanova hay demasiadas zonas costeras sin protección, tanto en el paseo de O Esteiro como en la playa de As Sinas. Sin embargo, el BMW que en la madrugada de ayer cayó al mar lo hizo en muy extrañas circunstancias, porque en las inmediaciones de la lonja vieja hay una valla que separa la tierra del mar, pero el vehículo se deslizó justo en el único hueco sin protección del muelle, y después de sortear una farola que podría haber hecho las veces de parapeto.

Pasaba de las cinco de la madrugada cuando la Guardia Civil y Protección Civil de Vilanova recibieron el aviso de que un coche había caído al mar con dos personas dentro. Cuando llegaron al muelle se encontraron a los dos náufragos , que habían salido del vehículo ilesos y por su propio pie.

Según indicó la agrupación de voluntarios, fueron ellos mismos los que llamaron al 112 para contar lo ocurrido y pedir asistencia médica, aunque luego no la necesitaron porque no sufrieron heridas. Todavía con las ropas mojadas, dijeron que todo fue un despiste, que no habían cogido bien la curva de la lonja y que el vehículo se les había ido al mar. Como llevaban las ventanillas abiertas y además no se habían puesto el cinturón, les resultó fácil abandonar el vehículo por el hueco de las ventanillas, antes de que el coche se llenara de auga.

Recuperación del vehículo

Los afortunados náufragos son A.?M.?G.?L., un vecino de Vilagarcía de 40 años propietario del coche, y J.?C.?G.?D., de Vilanova. El primero volvió al lugar de los hechos al mediodía para ser testigo de la recuperación del vehículo, que fue retirado del mar mediante una grúa. Los que presenciaron las labores aseguraron que el turismo, que estaba nuevo antes de la caída, había quedado inservible.

Lo curioso es que nadie fue testigo del suceso. Ni siquiera los vigilantes de las instalaciones portuarias se percataron de lo ocurrido. Nadie vio caer el coche al agua y nadie vio a sus ocupantes salir del mar. Tampoco había huellas de frenada en la calzada, y a alguno le sorprendió que el coche se precipitase, justamente, por el único hueco que había en el muelle. No consta que circulasen a una velocidad excesiva, y los dos hombres no presentaban síntomas de haber bebido. En el muelle hubo tantas especulaciones que algunos incluso pusieron en duda el testimonio de las víctimas y cuestionaron que llegaran a caer al mar con el vehículo. «Pero iso foi o que eles dixeron», puntualizó Protección Civil para zanjar la cuestión.

Uno de los voluntarios de la agrupación que acudió al rescate del automóvil dijo ayer, entre bromas, que los BMW y otros coches de alta gama se caen al mar en Vilanova «por tradición», ya que es un suceso que se repite cada cierto tiempo, aunque no siempre con un resultado tan feliz como el de este chapuzón de madrugada.