Apuesta por incidir en la mejora de la gestión y aligerar la Administración para que la reducción prevista de 218 millones no merme la inversión social ni la productiva
15 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Lo hizo en el otoño pasado para gestar el primer presupuesto a la baja en la historia de Galicia, como consecuencia de una caída de 1.300 millones de euros en los ingresos de este ejercicio, y volverá a aplicarlo ahora, para recortar su gasto en 218 millones a raíz de la decisión de la Administración del Estado de reducir en 111 millones los recursos adicionales que inyecta a la comunidad.
El Gobierno de Feijoo, más allá del discurso político sobre las responsabilidades del Gabinete de Zapatero, seguirá el mismo manual que entonces en el uso de la tijera. La estrategia pasa por avanzar en la mejora de la gestión, con una Xunta más ligera, para que este ajuste añadido no merme el gasto en servicios básicos e inversión productiva. La tarea plantea todo un reto, en un contexto marcado por la fotografía de los bocadillos en los comedores escolares.
De momento, la operación está en fase de análisis. Facenda ha pedido a todas las consellerías sus propuestas. Asegura que estudiará el ajuste «con absoluto rigor» y de acuerdo con los criterios de «austeridade e eficiencia» que guiaron la elaboración de las cuentas del 2010. Las premisas, explican desde el equipo de Marta Fernández Currás, pasan por «preservar o gasto social para o bo funcionamento dos servizos públicos e as inversións produtivas», que suman 1.525 millones. La responsable de Facenda lleva el asunto personalmente y cada conselleiro dispone ya de una nota con el esfuerzo que se le exige a su departamento. El golpe a las arcas autonómicas es colosal. Los 218 millones que debe recortar la Xunta equivalen al presupuesto anual que tenía la Consellería de Vivenda en el bipartito.
Ineficiencias y duplicidades
Con estas líneas rojas, la sombra de la tijera vuelve a planear sobre los gastos corrientes de la Administración, un campo en el que la Xunta dispone de margen de actuación en compromisos pendientes como la supresión de entes autónomos duplicados. La Xunta tiene 124.
Facenda señala que el camino a seguir no es otro que aligerar la Administración para ir ajustando los gastos por esa vía. El guión no es nuevo. El Gobierno autónomo quiere seguir exprimiendo un modelo con el que persigue suprimir las «ineficiencias» que reconoce en la gestión. Las políticas de austeridad que Feijoo puso en práctica en el primer tramo de mandato, con la concentración de consellerías, la superación del viejo organigrama de delegaciones provinciales y el recorte de otros programas, permitieron a la Xunta calcular un ahorro de 144 millones de euros que deberá concretarse a lo largo de la legislatura.
De momento, la oposición maneja números que ponen en entredicho la eficacia de la gestión y que, en todo caso, muestran a la Xunta algunos puntos de fuga. Según el BNG, las primeras cuentas de Feijoo incrementan en 420 millones de euros las partidas destinadas a gasto corriente respecto a las últimas que elaboró el bipartito. Al Gobierno le corresponde concretar por dónde cortará esta vez.