La autovía que nos lleva a 60

GALICIA

27 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La escena sucedió el pasado fin de semana. Un coche con cinco personas regresa de Madrid a Vigo por la A-55 y encara las curvas de Tameiga, en Puxeiros, ya llegando.

-Oye, sal aquí, que nos quedamos sin gasolina.

-¡No, no! No vayas a esta gasolinera, que tiene una salida malísima -tercia un pasajero-. Hace unos meses estaba yo en el ceda y me comió un coche que venía a toda velocidad.

-¿A ti también?

Hace muchos años, los vigueses que viajaban a Madrid tomaban la vieja nacional 120 y tiraban millas. Allá por los años sesenta, los coches superaban cómodamente los 60, los 70 y los 80 kilómetros por hora cuando iban a la capital. Nació la autovía A-55, moderna, con dos carriles en cada sentido, con un enlace con la AP-9, y ha sido una maldición para miles de personas. Es difícil encontrar a algún vigués que no haya tenido un susto en las curvas de Tameiga, punto negro eterno, año tras año, de las estadísticas de la DGT. 45.000 personas lo atraviesan a diario. Pero ni los radares ni las señales que limitan la velocidad a 60 han logrado que no se jueguen la vida.