La alianza formada por el PSOE y el BNG logró extender su mando a todas las alcaldías urbanas de Galicia y a la mitad de las diputaciones provinciales en los comicios del 2007, relegando al PP a las localidades con menos de 25.000 habitantes. Fue una gesta histórica. Las fuerzas de izquierda, con el bipartito instalado en la Xunta, alcanzaron por entonces su mayor cota de poder institucional, posición que deberán defender en las municipales del 2011, aunque con las fuerzas mucho más mermadas tras el retorno de los populares al Ejecutivo autónomo.
Tanto los socialistas como los nacionalistas son conscientes de que «puede haber alguna dificultad», como admite un miembro de la dirección del PSdeG, para revalidar el poder alcanzado en el 2007 y por ese motivo pondrán todas sus esperanzas en lo que creen que son sus valores más seguros para frenar el empuje del PP: los alcaldes.
A 16 meses vista de las próximas municipales, ni el PSdeG ni el Bloque han abierto los procesos formales para designar a sus candidatos, si bien ambas fuerzas tiene claro que le darán una nueva oportunidad a sus regidores en las grandes ciudades, en la creencia de que son los únicos que pueden «vender gestión» y transmitir al electorado una imagen de fiabilidad frente a la «política de demolición», como la denomina el Bloque, emprendida por el Gobierno de Feijoo en el ámbito de la educación, la sanidad, la lengua y los servicios sociales.
Sin novedad en el PSdeG
El cartel electoral socialista apenas sufrirá variaciones en las grandes ciudades gallegas. El secretario general del partido, Pachi Vázquez, ya trasladó a los suyos el mensaje de que casi todos sus mandatarios locales volverán a repetir como candidatos e incluso cedió buena parte del liderazgo de la organización a los regidores, como se pudo ver con el debate sobre las cajas de ahorros.
Esta estrategia permitirá que Abel Caballero repita como candidato en Vigo para revalidar la alcaldía que en el 2007 obtuvo de forma muy ajustada con la ayuda del Bloque. En A Coruña, los socialistas volverán a apostar por Javier Losada, que afrontará la campaña exhibiendo como novedad la experiencia de un gobierno de coalición con los nacionalistas.
Tampoco cambiará el PSdeG el rostro de los carteles en Santiago, Ourense y Lugo, donde repetirán Xosé Sánchez Bugallo, Francisco Rodríguez y López Orozco, respectivamente, de la misma manera que Vicente Irisarri, quien llegó como independiente a la orilla del PSOE, tendrá una nueva oportunidad para competir por la alcaldía en Ferrol después del frustrado acuerdo de gobierno con Izquierda Unida.
El único margen que se dan los socialistas para las aventuras es Pontevedra, donde cogobiernan aunque sin ostentar la alcaldía, y Vilagarcía, plaza en la que Dolores García -número dos de la lista del PSOE en el 2007- se convirtió inesperadamente en alcaldesa tras la dimisión del candidato por incompatibilidad.
Lores, único seguro del BNG
En las filas del Bloque se repetirá una estrategia similar a la socialista. El único candidato que se da por seguro en el ámbito urbano es el de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, que también es el único dirigente nacionalista con bastón de mando en las ciudades.
En las demás urbes, a excepción de Lugo, el BNG formó coalición con mayor o menor fortuna, pues tanto Néstor Rego (Santiago) como Sánchez Vidal (Ourense) desaparecieron ya de escena, lo que obligará al Bloque a mover ficha.