Gonzalo Ferreira Pose declaró ante la jueza que solo quería robarle el dinero y que no tuvo intención de matarla
28 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Las sospechas de la Guardia Civil se confirmaron el sábado, cuando Gonzalo Ferreira Pose reconoció ante la jueza de Carballo que instruye el caso su implicación en la muerte de su abuela, Aurora García Suárez, la anciana de Laxe que había desaparecido de su domicilio el día 12 y cuyo cadáver fue localizado el día de Nochebuena por la mañana, muy cerca de la casa familiar. El presunto homicida, de 37 años, estaba detenido desde el miércoles, después de volver a ser interrogado por los investigadores de la Policía Judicial, que apuntaban ya en esa dirección después de que el hombre, con antecedentes penales, saldase algunas deudas tras la desaparición de su abuela.
De hecho, según pudo saber La Voz, el dinero fue la causa del crimen que ha sacado de su anonimato el pequeño lugar de Reboredo, en la parroquia de Nande (Laxe). En su entorno, la detención de Gonzalo Ferreira no sorprendió demasiado. El presunto homicida declaró que su única intención era conseguir el dinero que su abuela siempre llevaba en una bolsita, junto al pecho, y que en ningún momento quiso matarla. Según relató, forcejeó con la mujer para quitarle los 1.450 euros que llevaba encima, la anciana cayó al suelo y falleció en el acto.
Siempre según la versión del sospechoso, el suceso se habría producido en la vivienda familiar. Precisamente, allí fue trasladado Gonzalo Ferreira Pose el sábado por la tarde, junto a una comisión judicial, después de prestar declaración en el juzgado de Carballo. La reconstrucción de los hechos se prolongó durante horas. De hecho, el personal del juzgado y los agentes que custodiaban al detenido no abandonaron el lugar de los hechos hasta las nueve y cuarto de la noche. El presunto homicida, que salió de la casa con la cabeza tapada con una chaqueta, fue trasladado en primer lugar a la Comandancia de la Guardia Civil en A Coruña, y desde allí, a la prisión de Teixeiro, donde ingresó sin fianza a la espera de la celebración del juicio, en el que se determinará si la muerte de Aurora García Suárez fue casual, como declaró su nieto, o no.
Escondió el cuerpo
Gonzalo Ferreira también confesó ante la jueza que él mismo trasladó el cadáver de la anciana desde la vivienda hasta el lugar en el que fue localizado el día de Nochebuena, a unos veinte metros de distancia. El nieto escondió el cuerpo en un pequeño arroyo, de tal modo que, a pesar de las batidas realizadas durante más de diez días por la zona, pasó inadvertido incluso para los perros rastreadores. Sin embargo, como consecuencia de las lluvias caídas en los últimos días, el caudal del riachuelo aumentó y propició que el cadáver empezase a salir a la superficie, lo que permitió su localización el jueves por la mañana.
En Nochebuena se cumplían 12 días de la desaparición de Aurora García Suárez. Faltaba de su casa desde la madrugada de ese sábado, porque cuando su hija, María Pose, se levantó a la mañana siguiente y fue a su dormitorio a llevarle el desayuno, ya no estaba. María sospechó desde el principio que el suceso estaba relacionado con el dinero que su madre solía llevar encima, pero, probablemente, no imaginó que su hijo tuviese algo que ver.
Desde el principio extrañó la falta de indicios. A pesar de que en la búsqueda participaron miembros de la Guardia Civil, Protección Civil, la Policía Local, decenas de vecinos e incluso un helicóptero y perros adiestrados en la localización de personas, y a pesar de que el rastreo se extendió a varios kilómetros a la redonda, durante 13 días no se halló ni un solo rastro de la anciana.
Durante ese tiempo, las pesquisas de la Policía Judicial permitieron abrir una vía de investigación diferente que culminó el día 23 con la detención de Gonzalo Ferreira Pose como sospechoso de la muerte de su abuela. Al parecer, en los últimos días habría realizado varios pagos, lo que puso en alerta a los agentes. La localización del cadáver, a la mañana siguiente, confirmó las sospechas, ya que la mujer no llevaba encima la bolsita con el dinero. El día de Navidad, el presunto homicida y sus padres volvieron a ser interrogados, ya que no se descartaba la posibilidad de que en el suceso hubiesen intervenido otras personas. Finalmente, María Pose y su marido quedaron en libertad.
Al día siguiente, y después de que se le realizase la autopsia -las conclusiones del forense no han trascendido-, los restos mortales de Aurora García Suárez recibieron sepultura en el cementerio parroquial de Nande. Su nieto ya durmió esa noche entre rejas.