«Tienen que darnos una solución»

M. C.

GALICIA

Perjudicados por el deficiente funcionamiento del programa relatan cómo les afecta la descoordinación y abren una campaña de recogida de apoyos para arreglarlo

20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El martes que viene, Eva tiene una cita en el Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac) a las once de la mañana. Hace dos semanas, esta vecina del concello coruñés de Cambre pidió que la recogiera una de las furgonetas del servicio de transporte adaptado 065 para poder acudir a su consulta. Llamó a la centralita, le concedieron el servicio, pero el miércoles la llamaron para comunicarle que no irían. «¿Qué hago ahora? Al médico tengo que ir. No puedo utilizar un taxi porque, igual que ocurre en un coche normal, no tiene espacio para la silla de ruedas. Mi marido tiene un vehículo adaptado, pero no está porque tiene que trabajar. ¿Qué puedo hacer? Estoy atrapada aquí», comenta desesperada. No es la primera vez que le ocurre algo semejante. Anteriormente habían llamado a la centralita del 065, también le aprobaron el servicio, pero luego lo anularon. «Tienen que darnos una solución», apunta.

La voz de Eva es como un eco al que se une Dani Outeiro. Vive en O Temple, un barrio del mismo concello. Aunque camina lentamente apoyado en un andador, precisa de un transporte adaptado para poder desplazarse. Dos días a la semana entrena en el pabellón municipal, donde juega a la boccia, una disciplina deportiva paralímpica parecida a la petanca. «Voy una hora por la tarde. Pueden llevarme, pero no pueden ir a recogerme», explica. «En la centralita donde recogen las llamadas hay una desorganización criminal», apunta, al tiempo que reconoce que probó con llamar directamente a la base donde están los vehículos adaptados, y entonces vinieron.

La que no ha vuelto a utilizar el servicio tras su primera experiencia fue Paloma Caneiro. Esta vecina de Mesoiro, en A Coruña, sufre una paraplejia que le impide cualquier tipo de movimiento. «El pasado mes de septiembre -apunta- tenía que ir al aeropuerto de Santiago para coger un avión a Madrid, donde tenía una consulta para el médico. El traslado estaba concertado con el 065, pero quedé colgada. Tuve que llamar a un amigo para que me acercara, pero en caso contrario habría tenido que pagar unos cien euros para poder llegar», apunta esta diplomada en Relaciones Laborales que ahora está terminando la carrera de Derecho.

A la que llevaron, aunque con retraso, fue a otra vecina de Cambre, Carmen Gómez, que tuvo que aguardar dos horas.

Todos ellos, junto con otros afectados, recogen ahora firmas para remitir a la Consellería de Traballo e Benestar con el objetivo de que mejoren el servicio, que para ellos es un buen medio para no quedarse atrapados en el pueblo.