La mayoría de las solicitudes que llegan a los juzgados gallegos son para acceder a una herencia
08 dic 2009 . Actualizado a las 02:29 h.Diecisiete personas acudieron a los juzgados de A Coruña el año pasado para presentar una demanda de filiación y determinar legalmente quién era su padre. En el 2007 lo hicieron 12, y fueron 14 en el 2006. Hace no tantos años, este tipo de reclamaciones se contaban con los dedos de una mano. En cualquier juzgado de Galicia. «Las demandas de paternidad se incrementaron desde que se hacen pruebas de ADN, y últimamente se han estabilizado», señala Carlos Represas, médico forense.
Represas es uno de los especialistas a los que suelen llamar para las reclamaciones de filiación, pero en los casos en los que el presunto padre ya ha fallecido y cuando para comprobar si hay o no parentesco es necesario exhumar un cadáver. El forense va entonces al cementerio que le indica el juez, extrae las muestras -lo mejor es un hueso largo (por ejemplo, un fémur) y piezas dentarias, porque es donde mejor se conserva el ADN- y supervisa la cadena de custodia de los restos biológicos hasta que estos llegan al laboratorio para ser analizados. Represas asegura que realiza este ritual «tres o cuatro veces al año». «Es muy desagradable, la verdad. Por eso no somos muchos los que hacemos exhumaciones», añade.
Repunte anual
Gran parte de los restos que se recogen en los cementerios gallegos debido a procesos judiciales sobre filiación acaban en el Instituto Universitario de Medicina Legal, en Santiago. De los 150 casos de investigación biológica de parentesco que resuelven de media al año, las pruebas cadavéricas constituyen un porcentaje que no hace más que aumentar. «Hay un repunte año tras año de las pruebas que implican la exhumación de un cuerpo. Cada vez nos llegan más casos y también más complejos», asegura María Victoria Lareu, catedrática y jefa del servicio de genética forense del instituto compostelano.
La doctora Lareu achaca este incremento a dos razones: por un lado, explica, «la gente ya sabe que ahora es posible determinar si alguien era su padre aunque este haya muerto»; por otro, su laboratorio emplea la más avanzada tecnología en identificación genética y pueden resolver casos imposibles para otros. «Las técnicas habituales de análisis de paternidad no funcionan con el ADN de cadáveres enterrados durante años», recuerda. En Santiago trabajan con los últimos marcadores genéticos, denominados SNP (Single Nucleotide Polymorphism), que permiten analizar muestras muy degradadas de hasta 60 años de antigüedad.
En los laboratorios Lema-Bandín, en Vigo, las pruebas de paternidad y ADN también se han multiplicado en el último lustro. «Si antes hacíamos cinco al año, ahora son cinco al mes mínimo», asegura el director médico, Tomás Camacho. También han aumentado sus casos de exhumaciones. «Hace poco nos llegó la petición de un juez para hacer una prueba cadavérica complementaria», afirma.
El acceso a una herencia sigue siendo el motivo principal para presentar una reclamación de filiación en el juzgado, aunque, como señala Camacho, también abundan las de tipo psicológico, las de quienes necesitan la prueba «para tener la certeza de que el hijo es suyo». «Razones para querer confirmar una paternidad hay miles», recuerda la doctora Lareu.