Tarde, pero por el buen camino

Xosé Carlos Fernández

GALICIA

Aunque el dicho empresarial «cuando quieras paralizar un asunto, crea una comisión para analizarlo» podría ser aplicado a las decisiones tomadas ayer sobre el futuro de la comunicación por AVE entre Vigo y Oporto, existe sin embargo una visión positiva que agradecemos de la reunión entre los ministros del ramo de España y Portugal.

Al hablar de infraestructuras de futuro para el ferrocarril debemos valorar y defender las buenas soluciones frente a las urgencias. Las obras que deben rendir un bien a la comunidad por más de un siglo, bien merecen ser optimizadas en su diseño y calidad frente a ganancias nimias que serían pan para hoy y hambre para mañana.

Es valiente, y algo optimista, el ministro José Blanco al no esconder que, dada la situación actual de demora de los estudios de la parte española del itinerario, nunca podrían acabarse las futuras obras antes del 2015.

Y será muy acertada la decisión por ambas partes, Portugal y España, si se confirma que la línea se proyectará, y construirá en su día, para soportar tráfico exclusivo de viajeros, lo que significa mayor economía en su construcción y mantenimiento, pero también garantizar unos más rápidos desplazamientos.

La fallida y mal llamada línea de alta velocidad del eje atlántico, que unirá A Coruña con Vigo, se proyectó superponiéndola a la línea convencional, condenando a los tráficos de mercancías de los puertos y a los posible servicios de cercanías. Si se exceptúa la línea Sevilla-Cádiz, que nació como una duplicación de vía en 1999, todas las líneas de alta velocidad en España se han proyectado y se construyen con trazados independientes para viajeros, y no por capricho, sino reclamado por la especialización funcional, cuando no se desea eliminar ningún tipo de tráfico.

Celebremos pues el acierto, ya que Galicia, hasta y desde Tui, está comunicada por vía convencional con Oporto y los mercantes, libres de esperas por tráficos que les impiden circular con normalidad, llegarán con suficiente rapidez a sus destinos.

Y si no fuese posible inaugurar los viajes en AVE entre Galicia y Portugal hasta el 2016, un año después de la previsión ministerial, no habremos perdido un año, sino ganado un ciento.