La mayoría están en el barrio de Caranza, superan los 28 metros y tienen entre nueve y catorce plantas
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En Ferrol hay 77 edificios que superan los 28 metros de altura, el techo de intervención de los bomberos de Ferrol. Una emergencia en los puntos más elevados de cualquiera de esos inmuebles llevaría aparejadas dificultades extraordinarias para los equipos de extinción. No podrían recurrir a las escaleras de sus vehículos, que alcanzan como máximo veinte metros, según datos de la Concejalía de Seguridade, para entrar por las ventanas y tendrían que llegar allí por el interior de los inmuebles, lo que multiplicaría los peligros de la intervención, tanto para ellos como para las víctimas de un potencial incendio.
Los datos proceden de un informe preparado por el servicio de prevención del cuerpo de bomberos a instancia de la Concejalía de Seguridade que dirige la edila Sandra Ríos. El documento, elaborado durante los últimos meses, incluye fotografías de los 77 edificios y una pequeña descripción de sus características, con el número de plantas, su función y su localización.
Todos los edificios analizados tienen entre nueve y catorce plantas. El documento solo detalla los que superan los 28 metros de altura en todo su perímetro. Así, se indica que no se han tenido en cuenta varios edificios de la avenida de Esteiro que pasan de los 28 metros por uno de sus lados, pero que son más bajos por otro, lo que facilitaría la intervención del cuerpo de emergencias.
El informe también señala que en la ciudad hay varios inmuebles de ocho plantas que también superan los 28 metros por «determinadas circunstancias». En el texto solo se encuentra un ejemplo, el del edificio San Bernardo, número 25 de la avenida del Mar, de Caranza.
Todos los inmuebles examinados son de viviendas, excepto uno: el edificio administrativo de la Xunta, situado en la plaza de España.
Cincuenta están en Caranza
El barrio con más edificios por encima de la cota de 28 metros es Caranza, el más populoso de la ciudad y que cuenta con cincuenta inmuebles a cuyas partes más altas no llegarían las escaleras de rescate. En Caranza están también los edificios con más plantas de la ciudad. Son cuatro torres de la calle Vila do Conde, que superan los catorce pisos, una marca a la que no llega ninguna otra edificación de la ciudad. Justo por debajo, con trece plantas, hay un edificio en el Ensanche A (el Nuestra Señora del Rosario), otro en Canido (el Aguamarina) y otros once en Caranza, distribuidos en las calles Lepanto, Alcalde Quintanilla y avenida de Castelao.
¿Qué dificultades extras tendrían los bomberos para actuar en esos inmuebles? Podrían variar mucho en cada uno de ellos. En algunos edificios de más de 28 metros como los números 3-4, 5-6 y 12-13 de la plaza de España, los bomberos podrían apoyarse en las edificaciones contiguas más pequeñas para acceder a ellos, lo que paliaría la dificultad de la intervención.
Sin embargo, los problemas serían mayores en caso de que ocurra un siniestro en los edificios aislados total o parcialmente, como algunos de los que se encuentran situados en el barrio de Caranza, donde los equipos de bomberos solo podrían intervenir desde su interior.
A la vista de los datos que figuran en el informe encargado por el departamento municipal de seguridad, que demuestra la existencia de 77 edificios de viviendas a los que no llegaría la escalera de los bomberos, la concejala Sandra Ríos subrayó que el gobierno local está buscando ya una solución, que en principio pasa por la compra de un vehículo dotado con una escalera de mayores dimensiones. Sin embargo, ese tipo de maquinaria tiene un precio muy elevado, por lo que también es posible que se adopte alguna fórmula de arrendamiento. En todo caso, la decisión que se tome finalmente al respecto deberá pasar por la correspondiente comisión municipal y ser aprobada posteriormente en una sesión plenaria.
El de Ferrol no sería el único ayuntamiento gallego que necesita realizar una compra de ese tipo para aumentar la eficacia del servicio de bomberos, aunque probablemente no tendrá que llegar a los extremos del de Vigo, que a finales del año 2008 adquirió por un total de 850.000 euros un vehículo de rescate dotado de una escalera de 55 metros.