El presidente del PP de Ourense deja la puerta abierta a que los alcaldes o Feijoo le pidan que continúe
09 sep 2009 . Actualizado a las 02:19 h.Baltar es un hombre de profundas raíces en el ser del pueblo gallego. De ahí que lleve a la vida política su acendrado conocimiento de la sabiduría popular. En los estertores finales de su mandato (casi se puede llamar régimen tras dos décadas de poder absoluto en la provincia de Ourense) se acoge a la recomendación tradicional de poner una vela a Dios y otra al diablo o, dicho de otra forma, ir cos da feira e vir cos do mercado . Ayer, en lo que significó su reentré en la vida política tras el paréntesis veraniego, anunció su intención de abandonar la presidencia del Partido Popular en Ourense, pero dejó una puerta abierta a cumplir las bodas de plata al frente del PP.
«Se a decisión dependera exclusivamente de min, eu me marchaba», dijo, para recordar recientes declaraciones anunciando el fin de su ciclo político. Pero, a renglón seguido, soltó una frase para interpretación de navegantes: «Se a min ninguén me presiona dende o nivel do presidente ou militantes do partido para quedarme, me vou encantado». Lo que quiere decir, en román paladino, que si mañana cuarenta alcaldes del PP firman un manifiesto (y muchos de ellos ya firmaron una carta crítica con Feijoo que después desapareció como por arte de magia) pidiendo que José Luis Baltar siga al timón de la nave popular ourensana, no le quedará más remedio que prorrogar su mandato pues, como bien repitió, «eu non podo dicirlle á xente que me apoiou toda a vida, aí vos quedades». Su intención es irse y su deseo íntimo es que le suceda su hijo, José Manuel Baltar Blanco, diputado autonómico y vicepresidente del Parlamento de Galicia.
Ante esta posibilidad, este declaró el pasado domingo a La Voz que «sería una aberración por mi parte, no habiéndose pronunciado o no conociendo la voluntad del presidente, hablar de estos temas». Ayer, el presidente se pronunció públicamente, con luz y taquígrafos, reiterando su interés por pasar a la reserva activa. «Considero que é o momento do relevo, xa que neste partido hai xente moi boa e cualificada para continuar», dijo Baltar padre, por lo que ahora sí queda el campo abierto a la sucesión dinástica.
El aún presidente, de 69 años, explicó que el desarrollo del congreso del PP en Ourense dependerá de una futura conversación con Núñez Feijoo, tras la cual, adelanta, «tomaremos a mellor decisión para o partido». También se refirió a la posibilidad de que haya varios candidatos a su sucesión: «Non pasa nada, haberá un que gane e xa está. O que ten que estar claro é que os que perdan terán que poñerse á orden dos gañadores. Iso de cabrearse por perder é doutros tempos». Él será el primero en no cabrearse y en disfrutar del descanso después de tantos años en política: «Que non me regalen ningunha consolación... Non quero ser senador nin ser nomeado nada. O día que remate acabouse a todos os efectos aínda que será sempre en función do que me diga a xente».