«Todo está en contra nuestra, menos esto»

La Voz MONFORTE |

GALICIA

Este jubilado critica el nulo apoyo hacia el medio rural y cómo se ha complicado la opción fotovoltaica

21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde el alto en el que José Luis Rodríguez colocó sus cuatro seguidores solares se ven cuatro provincias en días despejados: León, Ourense, Pontevedra y Lugo. Un lugar privilegiado, idóneo para la instalación de los seguidores que, en meses buenos, le meten en el banco dos mil euros mensuales. Un sueldo más que respetable. Rodríguez es funcionario jubilado y siempre estuvo en contacto con su casa de Rozavales, una parroquia de Monforte, en la que hoy vive solo. Y de esa soledad sale buena parte de su discurso, crítico con la Administración por no ayudar en nada a fijar población en el suelo rural: «Allí -dice señalando a un lugar cercano donde solo se ven árboles y maleza- estaban las dos casas más ricas de todo el ayuntamiento. Ahora no hay nada. ¿Cómo se puede permitir que se haya perdido toda esa riqueza y que de ese lugar tan rico no haya salido ni un céntimo en cuarenta años?».

Rodríguez reflexiona sobre el abandono del campo al pie de sus seguidores, una ayuda insospechada que no podrá ampliar: «Cuando los instalé, el transformador al que me conectaba no soportaba más potencia. Ahora ya podría con más, pero el trámite administrativo es demasiado complicado». Asegura que, si pudiera poner algunos seguidores más, uno de sus hijos podría vivir allí, con él. No entiende tantas restricciones: «Pensarán que es mejor tener el monte así, lleno de maleza».

El buen rendimiento que le están dando los seguidores es una de las pocas alegrías que le quedan en su vida de jubilado rural. Las patatas que ha plantado por ahí han acabado en las fauces del jabalí, la auténtica bestia negra de los agricultores de la zona: «El medio rural está condenado, porque no se da ningún paso para facilitar la vida aquí», explica. «Todo está contra nosotros... Menos esto», dice golpeando la base de uno de los cuatro seguidores.

José Luis se metió en el asunto después de oir un programa de radio en el que se cantaban las ventajas de las energías renovables. Preguntó en el banco y a un instalador. Y no le dio muchas vueltas. Miraron el terreno e instalaron los cuatro seguidores, que le costaron 132.000 euros.

-¿Tuvo que cambiar los usos que le daba a la finca tras poner los seguidores?

-En absoluto. Hierba había y hierba hay.

La satisfacción de José Luis parte también de haber cogido la buena onda, la de 47 céntimos kilovatio que ya no volverá, aunque, si no fuera ahora todo tan difícil, con una prima más pequeña tal vez se volvería a animar a invertir: «Hace una temporada, en una reunión de propietarios se dieron muchas explicaciones para justificar por qué se había complicado tanto la tramitación. Uno de ellos opinaba que la razón eran las presiones de las grandes compañías para quedarse con el negocio. A mí fue la que más me convenció».