El misterio de las calaveras de Arcoia

El Instituto de Medicina Legal investiga el origen de unos huesos humanos hallados en una cueva de O Courel. En el mismo lugar ya aparecieron dos cráneos en 1992


El pasado día 4, varios forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia, en cumplimiento de una orden del juzgado de Monforte, recuperaron una serie de huesos humanos encontrados en la cueva de Arcoia, situada en los alrededores de la localidad de Visuña, en el municipio de O Courel. La operación se llevó a cabo a raíz de la denuncia de unos espeleólogos que visitaron recientemente la gruta y encontraron por casualidad estos restos.

Los huesos recuperados en la cueva serán remitidos a la unidad de antropología forense del hospital de Verín, donde se tratará de determinar su antigüedad y las causas de la muerte. Si el análisis determina que estos huesos pertenecen a una persona fallecida hace más de treinta años -el plazo de prescripción de la gran mayoría de los delitos-, el caso dejará de interesar a los juzgados, pero seguramente seguirá planteando incógnitas.

Una circunstancia que añade más interés al hallazgo es el hecho de que en esta misma cueva aparecieron en 1992 otros restos humanos cuya procedencia sigue siendo un misterio. Se trataba de dos cráneos y algunos pequeños fragmentos de otros huesos, que fueron hallados por la paleontóloga Aurora Grandal d'Anglade, investigadora del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña, quien ha realizado numerosas búsquedas de restos de fauna prehistórica en las cuevas de O Courel.

El análisis de aquellos restos determinó que pertenecían a una mujer joven, de unos 18 años de edad, y de un hombre que tenía en torno a 35 cuando murió. El cráneo de la mujer presentaba un orificio que con toda probabilidad fue abierto por una bala, mientras que el del hombre -que estaba más fragmentado- parecía haber recibido un fuerte golpe antes o después de la muerte.

Los huesos fueron analizados en aquel momento con el método del carbono 14 para determinar su antigüedad. Según indica Aurora Grandal, este análisis situó cronológicamente los restos en unas fechas comprendidas entre los años 1757 y 1814, con un margen de error de aproximadamente un siglo.

Los responsables del Instituto Universitario de Xeoloxía prácticamente no tienen dudas de que los huesos de Arcoia datan realmente de ese período histórico. «El análisis se hizo sobre dos fragmentos de cráneo y un diente y aunque cada uno dio una fecha diferente, los tres se sitúan en un mismo período». Grandal dice además que los análisis del carbono 14 se hicieron en un laboratorio sueco «que está considerado como un referente internacional por la precisión de su trabajo, así que es muy poco probable que haya habido un error».

Otra opinión

Esta opinión, sin embargo, no es compartida plenamente por Fernando Serrulla, responsable de la mencionada unidad forense de Verín, que también analizó los huesos hallados en Arcoia hace diecisiete años y que recuerda que la datación mediante el método del carbono 14 tiene un margen de error muy amplio. «Para estimar la edad concreta de unos restos humanos no es suficiente y ahí tiene que intervenir el criterio de los expertos que los examinan», dice. «Mi parecer es que esos huesos pudieron pertenecer a víctimas de la Guerra Civil, aunque también entra perfectamente dentro de lo posible que tengan unos doscientos años. Lo que desde luego me parece totalmente descartable es que sean de la Edad Media», agrega.

Los análisis de los huesos recién hallados en la cueva tal vez ayuden a arrojar un poco más de luz sobre este oscuro episodio ocurrido en un momento que no es fácil de precisar.

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