Las viviendas más antigüas de Galicia son ahora polos de atracción turística, cuadras o almacenes
GALICIA
Son las viviendas más antigüas que aún quedan en pie en Galicia. Ideadas en la época prerromana, probablemente por los pueblos celtas que poblaron el norte de la Península, adornan la alta montaña de Lugo y León eludiendo la frontera administrativa existente entre ambos territorios. La estructura de las pallozas, unas construcciones circulares realizadas en piedra y tejadas con paja de centeno, es perfecta para obtener el mayor partido al que también es el método calefactor más antiguo en la historia: el calor animal. En su interior han convivido a lo largo de los años personas y animales para poder soportar los fríos inviernos de la montaña ancaresa. El interior de la palloza también ha ido evolucionando. Fueron poniéndoles camas, armarios, incluso electricidad. Lo que nunca entró en ellas fue la cocina de gas. En las pallozas manda la lareira, el cocinar con leña. Hace una década, en una de las aldeas de los Ancares leoneses todavía había algunas habitadas. Desde que Os Ancares, tanto los gallegos como los leoneses, se han puesto de moda, son muchos los propietarios de construcciones arquitectónicas de este tipo que cambian su casa de invierno por la palloza en verano. Allí emulan, a veces por horas, la vida de sus ancestros para atraer a los curiosos, pero no es gratis. Acostumbran a cobrarles por enseñarles el estilo de vida de la montaña. Uno de los mayores conjuntos arquitectónicos de este tipo que pueden verse está en Piornedo. También hay pallozas restauradas en O Cebreiro, en pleno camino de Santiago. Las hay también dedicadas a la hostelería en Balboa, en León. Junto a estas que son un escaparate para turistas hay las que no han podido escapar a la revolución del ladrillo. Son muy pocos los que se dedican a tejar pallozas con paja de centeno, como es tradicional. Una empresa de Burbia, en León, lo hace. Los apaños para tapar goteras en estas viviendas convertidas en almacenes o cuadras acostumbran a realizarlos los particulares. Pero en el momento de ampliar, hay propietarios que echan mano del hormigón o el ladrillo. Son los creadores de una nueva línea de feísmo.