Retiran las lanchas de Patoco para evitar que las roben otros clanes

GALICIA

En Galicia no hay un depósito oficial para las embarcaciones incautadas, por eso la policía echa mano de empresas privadas

22 abr 2009 . Actualizado a las 02:28 h.

En Galicia no hay un depósito oficial en el que almacenar las embarcaciones incautadas a los narcotraficantes, por eso lo habitual es que las fuerzas de seguridad las dejen en las naves en las que las encontraron, con el preceptivo precinto oficial que impide su uso. Pero la experiencia demuestra que el precinto a los narcotraficantes no les impone respeto alguno; entre individuos acostumbrados a vivir al margen de la ley, cortar la preceptiva cinta no supone problema alguno, sobre todo teniendo en cuenta que las labores para las que utilizan las lanchas se llevan a cabo con nocturnidad y nadie tiene que enterarse.

Que el precinto se viola sin problema alguno quedó demostrado hace unos meses, cuando apareció la más grande de las lanchas del clan del fallecido Patoco varada en una playa de Nigrán a pesar de que con anterioridad había sido precintada por la Guardia Civil en una nave de Catoira. Por eso los agentes del Greco (Grupo Especial contra el Crimen Organizado) de la Policía Nacional que acaban de desmantelar el mayor grupo de narcotransportistas que operaba en Galicia buscan ya acomodo alternativo para la docena de planeadoras que confiscaron al clan. Por eso y porque saben que si las dejan en las naves acabarán siendo objeto de atentados y robos por parte de otros grupos de narcotraficantes que saben del valor del patrimonio que dejó el malogrado narco cambadés.

Años abandonadas

Sobran anécdotas para explicar lo que ocurre con las embarcaciones incautadas. Está el Abrente , que lleva ocho años abandonado en el puerto de Vilagarcía y que en ese tiempo no solo fue crematorio de un indigente que murió calcinado en su interior, sino que, recientemente, se hundió en una noche de tormenta. Ahora, por fin, la Autoridad Portuaria acaba de adjudicar a una empresa su desguace, aunque le pasará la factura al empresario cesureño que se hizo con el viejo palangrero en subasta. Y luego está el caso de O Grove, donde el concejal de Seguridad Ciudadana habla ya de «relicario», en relación a las dos embarcaciones que aparecieron quemadas en el último año en las playas de la península y que han sido trasladadas a un depósito municipal sin que las autoridades judiciales aclaren qué van a hacer con ellas.

Antes, los barcos incautados quedaban en los puertos hasta donde eran remolcados. Pero las autoridades portuarias, sabiendo por experiencia los problemas que les acarrean, ya no lo autorizan. También por eso la Audiencia Nacional está agilizando la subasta de estas embarcaciones incluso antes de que se celebre el juicio.

En otras comunidades, como Andalucía, hay depósitos públicos. En Galicia no, por eso el Greco tuvo que echar mano de empresas privadas que se harán cargo, provisionalmente, de las lanchas de Patoco.