El Concello de Vigo acepta el derribo de un edificio ilegal de cien viviendas

GALICIA

«Entramos en una nueva etapa que implica el acatamiento de las sentencias», afirma el alcalde

08 abr 2009 . Actualizado a las 11:56 h.

Después de casi veinte años de pleito judicial, el Concello vigués admitió ayer por primera vez que en el polémico edificio conocido como O Piricoto, sobre el que existe una sentencia firme de derribo «total o parcial», debe actuar la piqueta. Abel Caballero asumió que no existe otra solución y que lo que debe aclararse es el alcance del derribo.

Para ello, el concejal de Urbanismo ha dirigido sendos escritos al decano del Colegio de Arquitectos de Galicia y al director de la Escuela Superior de Arquitectura de A Coruña solicitando la designación de un técnico que establezca «as medidas que deberán tomarse para conseguir a adaptación do edificio ao ambiente». Con estas misivas el gobierno vigués anuncia su intención de cumplir la sentencia del Tribunal Superior, ratificada por el Supremo, que establece su demolición debido a su proximidad al pazo y a los jardines de Castrelos.

El envío de estas cartas supone un giro de 180 grados sobre la postura que han mantenido durante dos decenios las sucesivas corporaciones. Por si existía alguna duda, el alcalde vigués lo ratificó ante los periodistas. «Los tribunales han pedido al Concello que dejemos de marear la perdiz y por ello hemos tomado una decisión que implica acatar la sentencia. No es la primera vez que lo hace el Concello, pues en Vigo se han ejecutado otros derribos y no hace mucho uno que afectaba a una familia. Esta vez afecta a un centenar, pero es una orden taxativa del Supremo para adaptar el entorno al ambiente, en el que el edificio no encaja».

Urbanismo pulcro

Abel Caballero enmarcó esta trascendental decisión en el interés de su gobierno de practicar lo que denominó «urbanismo pulcro». «Tenemos que atender a las leyes cumpliendo las sentencias y sin dar a nadie privilegios sobre otras personas. Todos los ciudadanos de Vigo son iguales y se acabaron las etapas en que el Concello no acataba las sentencias. A partir de ahora se ejecutará un urbanismo reglado», remachó.

El edificio de O Piricoto fue construido en los primeros años noventa en medio de una fuerte oposición vecinal. Tras una sentencia contraria del Tribunal Superior, el Concello decidió no defenderla en el Supremo, que ratificó el derribo hace casi un decenio. Desde entonces, los sucesivos gobiernos locales intentaron retrasar la demolición, proceso que ayer finalizó.