La caída en la participación que auguran las encuestas insufla aire al PPdeG
01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.De los 2.616.793 gallegos que fueron convocados a las urnas en las autonómicas del 2005, un total de 756.562 (el 28% del censo) votaron al PP, el 21,2% al PSOE y un 11,9% al Bloque. Pero hay otro partido en liza que sería el ganador, el de la abstención, al que se agarraron más de 900.000 electores y que, dependiendo del margen que obtenga, puede alterar fácilmente el resultado de las urnas. La desmovilización también concurre el 1-M y entre los socios del bipartito se han encendido las alarmas para combatirla, pues son conscientes de que la baja participación es una aliada tradicional de la derecha.
Salvo que el debate político se caliente y gane «tensión», que diría Rodríguez Zapatero, lo cierto es que todos los datos indican que el 1-M la participación va a ser inferior a la de los comicios que le abrieron al PSdeG y al BNG las puertas de la Xunta. Encuestas como la de Sondaxe, que publicó La Voz la semana pasada, vaticinan que la abstención crecerá en al menos dos puntos, castigando a todas las fuerzas, aunque de forma más incisiva a los dos socios del Ejecutivo autónomo.
Sembrar dudas
«La baja participación siempre nos favoreció y ahora puede darnos un puntito más», destacó a modo de reflexión un dirigente del PP muy involucrado en el desarrollo de la campaña electoral, en sintonía con lo expuesto en las generales del 2008 por Gabriel Elorriaga, entonces secretario de Comunicación del PP, quien confesó a un diario británico que la estrategia de su partido pasaba por sembrar «dudas» en el electorado de la izquierda con asuntos como la mala situación de la economía para fomentar la abstención.
El movimiento social creado en Galicia tras la catástrofe del Prestige con aquel lema de Hai que botalos , unido a un fraguismo que vivía ya su fin de ciclo, propiciaron la primera victoria autonómica de las fuerzas de la izquierda, que ahora necesitarán de un nivel de movilización similar para asegurar su continuidad en la Xunta.
Pero la situación no es la misma. El desánimo social sembrado por la crisis y el paro puede hacer mella en el PSOE, del mismo modo que al Bloque le puede pasar factura el desencanto que tiene inmovilizada a su propia militancia, especialmente a los sectores críticos. Quizás juegue en favor del bipartito que el PP gallego también tenga flancos débiles, pues la criba hecha en la confección de las candidaturas, unida al docudrama del espionaje que describen por entregas los periodistas madrileños siembran el desconcierto en su propio electorado.
Así que en los próximos días lo más probable es que la apelación a la participación y al voto sean mucho más enérgicos en la izquierda. Porque es mucho lo que el vendaval de la abstención puede llevarse por delante.