Un proyecto destinado a devolver a los peatones un espacio público que les está vedado desde el 2002

La Voz

GALICIA

El de ayer fue el tercer giro de uno de los proyectos más criticados de Ferrol. Seis años, seis meses y tres gobiernos después, el plan del equipo que dirige el socialista Vicente Irisarri recupera aquel esbozo primitivo que dejó el entonces alcalde Xaime Bello (BNG) cuando abandonó el ejecutivo local en el 2003, con el aparcamiento subterráneo de la plaza de España en construcción.

Bello ya tenía entonces sobre la mesa un proyecto en el que se dibujaba el aspecto que tendría la plaza finalizada, según las previsiones de entonces, en la primavera del 2005. El resultado era una gran área peatonal con carriles de servicio para el tráfico rodado bordeando el espacio público.

En el subsuelo, un túnel distribuiría el acceso y la salida de la ciudad y un segundo paso subterráneo permitiría cruzar la tangente a las puertas del centro histórico y daría acceso, a su vez, al párking.

Tras las elecciones del 2003, el bipartito formado por el PP e Independientes por Ferrol trajo consigo una nueva planificación. Se encontraron ante un proyecto en su primera fase, la de la ejecución. Cambiaron diversos aspectos y construyeron un túnel que comunica en la actualidad dos calles sin ofrecer más posibilidades, y promovieron la edificación de un inmueble para usos administrativos que se elevaría 21 metros. La concesión de obra y explotación del edificio había sido ya pactada, pese a la fuerte oposición de la Xunta, para cuando llegó el PSOE al gobierno de Ferrol, en las municipales del año pasado.

Con el apoyo económico de la Administración autonómica, los socialistas borraron del mapa ese inmueble y adoptaron la idea de utilizar la parte vacía del subsuelo para un centro deportivo. No obstante, se elaboró un proyecto de urbanización de la superficie con el que quedaría liberada al completo la plaza, devolviéndola en su totalidad a los peatones.

Del proyecto original del BNG, el equipo de Irisarri conserva también una vía de servicio, y elimina el acero corten (de aspecto oxidado y muy criticado por los vecinos) del mobiliario urbano, además de ganar espacio y visibilidad al quitar también la fuente central.