Un pueblo al borde de la paranoia

Los vecinos del lugar de Rioboo, en el municipio ourensano de Cenlle, están atemorizados ante las constantes amenazas, por escrito y teléfono, que reciben


El insomnio y la tensión que sufrieron los vecinos de Rioboo, una pequeña aldea de 14 vecinos perteneciente al concello ourensano de Cenlle, en la madrugada de ayer, fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia de los habitantes del lugar. Y es que desde hace casi tres años padecen un peculiar acoso que va desde el envío de escritos anónimos, por correo o introducidos por debajo de las puertas de sus viviendas, y firmados por MT004, a llamadas amenazantes a los teléfonos, móviles y fijos, con voz distorsionada y a horas intempestivas, o el envenenamiento de animales domésticos y cultivos con herbicidas, según han denunciado de forma reiterada tanto ante la Guardia Civil como en el Juzgado de Ribadavia en los últimos meses.

El último suceso se produjo en la madrugada de ayer, cuando tras sufrir un corte de luz, a través de la red de suministro general, varios vecinos se despertaron sobresaltados a las 2.30 horas con timbrazos constantes en sus casas y patadas fuertes contra las puertas de entrada. Hecho denunciado ante la Guardia Civil al igual que dos disparos al aire en la misma noche, que el instituto armado describió como detonaciones, en la zona de las viñas sin poder precisar su origen ni causa.

A pesar de haberse iniciado las investigaciones oportunas, hasta el momento no se ha podido esclarecer la autoría de los hechos, según fuentes de la Subdelegación de Gobierno de Ourense, aunque los afectados acusan de todo el suceso a una familia e identifican a MT004 como a Rosa, la madre del clan, que niega los hechos y se los achaca a los vecinos de Rioboo que considera sus enemigos y los responsabiliza de la muerte de su hijo Iván, hace años, envenenado con herbicida. Precisamente Iván es mencionado en las cartas anónimas, en las que se anuncia que se vengará su muerte.

La mayoría de los afectados asegura no encontrar explicación a una situación que se remonta ya a casi tres años y que consideran insostenible, cada vez más grave, y que les hace temerque ocurra algo peor ante la impasividad, dicen, de la Justicia y de la propia Guardia Civil, sobre todo después de las innumerables denuncias presentadas: «Todo queda en nada, non fan nada, non hai xustiza nin nada, porque din que non poden facer nada sen probas e nós mentras tanto... que facemos», se lamenta Tino, uno de los destinatarios de las amenazas que mantienen en vilo Rioboo.

Al igual que Tino, el resto de los afectados no comprenden por qué no se adoptan medidas para acabar con estos hechos de una vez. Y es que, recuerdan, «hai ameazas de morte e de seguirse así isto pode chegar a maiores. A Xustiza non fai nada e iso que os anónimos están escritos todos coa mesma letra, a de Rosa, que identificou un veciño que a coñece ben», señalan.

Según apuntan las víctimas, la reiteración con la que se están produciendo las amenazas y los sucesos extraños -de nada les sirve cambiar los números de teléfonos de sus casas, ya que los han localizado con rapidez y eso que no salen en la guía- está haciendo pensar a los vecinos de Rioboo en tomar cartas en el asunto de forma individual: «Vannos obligar a facer a xustiza, cada un a nosa, porque o que está claro é que isto non pode seguir así, é insostible e non podemos máis, somos xente maior que non ten por que aguantar isto», admiten asustados.

Una vez hecho público el suceso, que llamó la atención de los medios de comunicación y hasta movilizó a diferentes cadenas televisivas, los vecinos de Rioboo esperan que quede zanjado, de una vez por todas, un acoso que denunció todo el pueblo ante el juzgado hace ya ocho meses aunque sin consecuencias.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
64 votos

Un pueblo al borde de la paranoia