Dos años después del vertido de Brenntag, el cauce se ha recuperado de forma notable
05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hace dos años, el río Umia era todo menos un entorno acogedor para la fauna y flora salvaje gallega. El vertido de productos contaminantes de Brenntag, una fábrica de almacenamiento de productos químicos en el polígono de Caldas de Reis, lo había convertido en un curso fluvial que transportaba una carga mortal y cuyo impacto en el futuro se desconocía. La situación se volvió tan preocupante en aquellos días de septiembre que el propio conselleiro de Medio Ambiente, el socialista Manuel Vázquez, se personó en la finca donde se ubicaba la fábrica devorada por las llamas e inspeccionó la ribera desde casi el primer momento.
Luego se sucedieron numerosas reuniones con los regidores de la cuenca fluvial y con técnicos, colectivos ambientales y profesionales del marisqueo y de la pesca. El objetivo entonces era doble: evitar a toda costa que la carga mortal llegase a los bancos marisqueros de Arousa y actuar en la recuperación del cauce dañado. Fueron necesarias incluso la puesta en marcha de actuaciones pioneras para el tratamiento de las aguas ponzoñosas con balsas de decantación y carbono.
Proceso de mejora
Dos años después, la capacidad de recuperación del río sorprende a los expertos, un proceso de mejora que no se preveía tan rápido en el momento de la tragedia. Manuel Vázquez resaltó hace unos días en una visita a Marín que el estado de la fauna y flora del Umia era similar al tramo anterior al incidente en cuanto a los componentes físico-químicos del ecosistema y una gran parte de los elementos biológicos.
En este mismo punto de vista de recuperación sorpresiva del curso fluvial coincidió una portavoz de Ecoloxistas do Salnés, Marta Lois. Explicó que la presencia de algunas especies de animales y plantas especialmente sensibles a la contaminación -factor por el que se convierten en bioindicadores- en el cauce dañado del Umia les hace pensar que «os datos son esperanzadores». Lois abunda en su diagnóstico: «Os datos son bastante optimistas e alegrámonos de que nas augas que hai máis abaixo de Brenntag, os parámetros non sexan negativos de todo».
Los Ecoloxistas do Salnés sí criticaron otros factores relevantes a la hora de valorar el estado del río. Marta Lois critica que Medio Ambiente todavía no les haya facilitado los datos sobre la contaminación en materiales pesados en el Umia, pese a haberlo pedido por escrito dos veces. También se mostró muy preocupada por la destrucción de la junquera de la desembocadura del río en Cambados. «Estase consolidando un recheo na xunqueira e non se ten en conta que esta xunqueira é moi importante porque absorbe os elementos contaminantes como o chumbo e cadmio e impide que estes cheguen ao mar e aos bancos marisqueiros. É unha depuradora gratuíta e está moi mermada».
Últimos análisis
El punto de vista de los ecologistas sobre la mejora de la fauna se corresponde en gran medida con el último informe técnico de la Xunta. En este documento se precisa que la calidad de las aguas superficiales es totalmente normal, mientras que en la calidad del suelo está por determinar el riesgo ambiental para la salud humana derivado de la presencia de sustancias detectadas en aguas subterráneas.
La biodiversidad se va recuperando lentamente. Todavía no ha llegado a los límites más triunfalistas. De hecho, el espinoso, una especie de pez que figura en el catálogo de especies amenazadas en Galicia, no ha regresado a unas aguas que sí han sido repobladas por los macroinvertebrados acuáticos y las truchas.
Si la recuperación es más o menos satisfactoria, a la hora de hablar de responsabilidades, los resultados no han sido tan brillantes. Como consecuencia de los trabajos de freno de la mancha contaminante y de la regeneración del río, Medio Ambiente reclama a la firma química alemana propietaria de Brenntag ocho millones de euros. El asunto está todavía pendiente de una resolución judicial. Por otra parte, en el Umia aún hay 22 vertidos contaminantes de naturaleza variada.