El muro pantalla erigido para levantar un edificio cedió y provocó más grietas y daños en las casas anexas al solar
03 oct 2008 . Actualizado a las 09:08 h.El Concello de Viveiro ha solicitado a la Consellería de Presidencia la declaración de emergencia para el barrio de O Celeiriño, en la localidad marinera de Celeiro, ante el riesgo de derrumbe certificado por los técnicos municipales. Una de las estructuras metálicas que refuerzan el muro pantalla levantado en un solar anexo a las viviendas, en la rúa do Porto, cedió ayer a mediodía. La pared de hierro y hormigón se desplazó unos diez centímetros y esto provocó el hundimiento de la calle Amargura y más daños y grietas en las viviendas de las calles Atalaia (hay varias que llevan meses apuntaladas), Amargura y Angustias.
El Ayuntamiento ordenó el realojo de 25 personas, residentes en 14 viviendas, en los apartamentos del hotel Las Sirenas, en Covas, por un período inicial de 72 horas, «para tener el resultado de los estudios técnicos que se van a hacer», explicó el alcalde, el socialista Melchor Roel. Al menos diez de ellos se negaron a dejar sus casas. «No mandaré el desalojo por la fuerza, pero sí se lo comunicaré por escrito. Necesitamos analizar los hechos, con preocupación pero sin miedo. La seguridad es lo prioritario», abundó el regidor.
En cuanto a las causas del suceso, Roel insistió en defender la solución del muro pantalla, propuesta por el arquitecto de la promotora del edificio y respaldada por los técnicos universitarios consultados por el Concello de Viveiro (con alguna aportación adicional) en primavera, cuando se evidenció el problema. «Si no hubiera el muro, hoy, O Celeiriño estaría en la playa. Se hubiera venido todo abajo», recalcó el alcalde.
En febrero del 2007 se produjeron las primeras señales de alarma sobre O Celeiriño. Una tormenta provocó la caída de un muro y dejó en el aire el pavimento de la calle Atalaia. Entonces se descubrió que debajo no había sostén alguno, lo que entrañaba un riesgo real para dos edificaciones, que tuvieron que ser apuntaladas la pasada primavera. «Debajo de las casas hay arena, zahorra y corrientes de agua», explicó ayer un técnico.
En el solar donde se ha realizado la excavación se almacena el agua, que tiene que ser bombeada constantemente.
Lo ocurrido ayer causó gran extrañeza en la empresa constructora. «El muro está dimensionado para soportar una tensión mucho mayor de la que hay aquí», indicaron. Los vecinos hablan de la existencia de manantiales y pozos. «Con la poca consistencia del terreno, el agua va rellenando los huecos; pero cuando esta se vacía, se reabren los huecos y las casas, sin cimentación, empiezan a abrir», argumentó el alcalde.
El ruido y el desplazamiento del muro alarmaron al vecindario, que fue desalojado de urgencia por la propia empresa promotora, Inmo Xerión S.?L., pasada la una y media de la tarde. Miembros de la Policía Local y el Grumir (Grupo Municipal de Intervención Rápida) inspeccionaron la zona y entraron en algunas casas para cerrar las bombonas de butano.
Reunión con los afectados
Representantes de la corporación y técnicos del Concello se reunieron anoche con los vecinos de O Celeiriño para analizar la situación creada. Al encuentro acudieron tanto las personas desalojadas ayer por el peligro de desplome de sus viviendas, como las familias que ya habían tenido que dejar sus hogares en primavera.
Antes de la reunión con los damnificados, los políticos se entrevistaron con los técnicos para estudiar posibles salidas viables a la situación. «Hay que buscar una solución técnica que garantice que O Celeiriño siga en pie; y también la tranquilidad y el sosiego de los vecinos», declaró el alcalde.