Infatigable, sistemático, perfeccionista. Estos son algunos de los rasgos de la personalidad de José López-Calo, el padre Calo, que nació en Nebra (Porto do Son) en 1922 e inició su formación musical en el Seminario de Santiago, donde ingresó en 1939. Estudió solfeo, armonía y piano, pero nunca quiso ser concertista, ni compositor, ni director de orquesta. «Si soy algo en la vida, soy musicólogo», decía a quienes lo animaban a explorar otros caminos.
Entró en la Compañía de Jesús y se ordenó sacerdote en 1955. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia de Comillas, en Teología por la Facultad Teológica de Granada, en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada, en Música Sagrada por la Escuela Superior de esta disciplina, licenciado y doctor en Musicología por el Pontificio Instituto de Música Sagrada de Roma, y doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago. Viajero y políglota, es miembro de varias academias de Bellas Artes, entre ellas la del Rosario, de A Coruña.
Como profesor ha desarrollado una intensa actividad, desde la cátedra del Pontificio Instituto de Música Sagrada de Roma, donde se inició en 1964 como adjunto de su maestro Higinio Anglés, hasta su jubilación en la cátedra de Historia de la Música en la USC. Una jubilación solo nominal, porque el padre Calo sigue desarrollando una asombrosa actividad en todos los frentes a los que se ha dedicado durante seis décadas y que ha producido una ingente obra musicológica. Sus líneas de investigación son muy amplias, destacan sus estudios sobre el Códice Calixtino y la música medieval en Galicia, que tienen un reconocimiento internacional, así como los del Barroco español y sus estudios de la música de las catedrales, tarea esta a la que sigue entregado. El pasado año concluyó los ocho volúmenes de la catedral de Valladolid y ahora trabaja, entre otras cosas, en la edición crítica del miserere de Eslava, así como en un volumen sobre la Semana Santa en la catedral de Sevilla.
El padre Calo concibe la musicología al servicio de la partitura, y por eso le satisface que en enero se estrenara un miserere de la catedral de Granada, obra de Palacios, que él publicó. Ahora ultima otro, de Viladeforns, que se estrenará en noviembre, también en Granada.