La nueva polémica abierta entre el PSOE y el BNG a cuenta de las galescolas es un reflejo más, y no el único, del ambiente electoral que ya se masca en la política gallega. La operación contra la trama urbanística de Mugardos, los traspasos de competencias y la cita de Quintana en la Moncloa, unido a la vehemencia que siempre desata cualquier cuestión que atañe al voto de los emigrantes, son los asuntos que están escribiendo el prólogo de la contienda de las generales de marzo, en el que cada partido ha empezado a colocar sus piezas. La pugna de A Coruña El secretario general del PSOE, José Blanco, aprovechó esta semana su incursión en Galicia para hacer un triplete de visitas a Arzúa, Fene y Ferrol, dejando clara su apuesta electoral por la provincia de A Coruña. Es en esta circunscripción, que pierde un escaño al Congreso, donde más fácilmente puede romperse el empate técnico entre socialistas y populares, en favor de los primeros. Si eso ocurre, y Blanco lo ve factible, el PSOE tiene todas las papeletas de superar en escaños al PP en Galicia, siempre que se cumpla la otra condición de arrebatarle a los de Baltar uno de los tres escaños en Ourense. En este contexto, los avatares relacionados con la operación Virgin, que si a alguien afecta políticamente sería al Bloque, contribuirían a reforzar un poco más la posición socialista en la provincia coruñesa. La batalla del exterior El PP gallego empezó a calentar motores en el exterior, con Núñez Feijoo como invitado destacado de la comitiva que acompaña a Mariano Rajoy en Argentina. La batalla por el voto emigrante, como ya ocurrió en las autonómicas del 2005 y en las municipales del pasado mes de mayo, tendrá su propia vida también en las generales de marzo con la decisión del Gobierno de Zapatero de ampliar la nacionalidad española a los nietos de los emigrantes. Feijoo ya quemó algunas naves criticando abiertamente la ley que regula este derecho, consciente de que los populares, aun sin Fraga y sin la llave de los consulados, necesitan aguantar el voto exterior para no ceder al PSOE la primera plaza en Galicia. Decidir en Madrid También el líder del BNG, Anxo Quintana, se puso el uniforme electoral con la serie de mítines que ofrece en las principales ciudades gallegas con el lema « Máis forza en Madrid» , lo que prueba no solo la determinación de los nacionalistas en amortizar al máximo el crédito político que le dio el Gobierno de Zapatero por no reprobar a la ministra Magdalena Álvarez, sino en demostrar que es posible una tercera vía.