-¿En qué medida van a ser las infraestructuras clave para el desarrollo económico y social de Cantabria?
-Yo soy un obseso de las infraestructuras. Y más en una comunidad como Cantabria, que está rodeada por montañas, la cordillera Cantábrica y los Picos de Europa. Una región que no tenga buenas comunicaciones está condenada al fracaso. Mi obsesión es intentar romper el aislamiento de Cantabria. En el año 1975 publiqué un artículo que se titulaba «Cantabria, una isla en tierra firme». Pero es que todavía tenemos un tren que tarda seis horas en llegar a Madrid. O sea, es más lento que el de Kansas-Oregón en la época del Oeste. Afortunadamente, estamos a punto de romper el aislamiento con la Meseta.
-¿Cuándo estará lista esa conexión?
-El problema es salir de Cantabria y eso en enero lo tendremos resuelto. Vamos a abrir el último tramo de esta autovía en nuestra comunidad, que va de Molledo a Reinoso.
-En cuanto al AVE, el Plan Galicia dio luz verde a la creación de una línea entre Ferrol y San Sebastián que parece haber caído en el olvido. ¿Cree usted en esa infraestructura?
-Es imprescindible. La prueba es que yo he pactado con el Gobierno que este año me liciten la orden de estudio del AVE Santander-Bilbao. Tampoco tiene sentido que esta línea pare solo en Santander. El siguiente paso será Asturias y el siguiente Galicia. El corredor del Cantábrico dinamizaría todo el norte de una forma extraordinaria.