Gitanos de O Vao vuelven al poblado tras ser expulsados del cámping

Jaime Velázquez

GALICIA

26 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Las siete familias gitanas del poblado marginal de O Vao, en el municipio pontevedrés de Poio, optaron ayer por refugiarse en casas de familiares tras fracasar las gestiones de los servicios municipales para lograr su realojo.

Los 29 afectados, cuyas infraviviendas fueron derribadas el sábado, fueron expulsados finalmente ayer por la mañana del cámping de acogida de Sanxenxo. El gobierno local buscó intensamente un nuevo lugar en el que alojar a las familias. Finalmente, pudieron reservar un hotel a unos veinte minutos de Pontevedra, probablemente en la comarca de Arousa.

Los gitanos, sin embargo, rechazaron desplazarse hasta el lugar, alegando que el establecimiento se encontraba demasiado lejos y que la carretera «tenía mucho tráfico», según informó un portavoz del Concello de Poio.

Las siete familias decidieron buscar el amparo de sus familias. La mayoría de ellos, según expresó Sinaí Giménez, presidente del colectivo Pueblo Gitano, regresaron al poblado marginal de O Vao. «Aquí nos vamos a quedar hasta que nos den las casas. Estamos hartos de que nos toreen y decidan por nosotros», afirmó el representante de los afectados.

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Poio afirmaron que otras familias habían reservado habitaciones en distintos hoteles de la comarca. El coste de la estancia será sufragado por el Ayuntamiento. «Todos están alojados; ninguno está durmiendo en la calle. Los que no se han quedado con familiares están en un hotel», precisó el portavoz municipal.

El ambiente en el poblado marginal de O Vao era ayer de gran tensión. El rechazo vecinal que han venido sufriendo a lo largo de los últimos meses ha acabado por crispar sus ánimos. Apenas veinticuatro horas después de llegar al cámping de Sanxenxo, donde fueron realojados tras los derribos, el dueño del establecimiento les exigió que abandonaran las habitaciones.

Sinaí Giménez, presidente de Pueblo Gitano, aseguró que los afectados se plantean regresar al cámping de Sanxenxo para protestar por haber sido expulsados. «Aquí el sentimiento es el de ir hasta el cámping, y allí puede pasar cualquier cosa y saltar la noticia a nivel de toda España», advirtió Giménez, quien precisó que el colectivo llevará a cabo mañana una reunión de urgencia para decidir las movilizaciones que se puedan llevar a cabo en los próximos días.

Condena de actitudes racistas

El representante gitano exigió a las Administraciones que condenen y censuren el rechazo social que vienen sufriendo desde hace meses. El caso de Vilarchán, en Ponte Caldelas, donde los vecinos compraron una vivienda para evitar que la ocupase una familia de O Vao, es el más llamativo; las manifestaciones en contra de los afectados se han venido sucediendo.

Los habitantes de la parroquia pontevedresa de Lérez o los del barrio marinense de Mogor se han unido también para mostrar su repudia a los desahuciados del poblado, a los que identifican con la delincuencia y el trapicheo. El rechazo vecinal ha recibido, en el caso de Pontevedra, el apoyo de los gobiernos locales.

«Se tienen que condenar estos hechos racistas. Es lamentable que todos se unan y condenen hechos como la patada de un joven a una inmigrante en el metro de Barcelona y que aquí se consientan estas cosas, e incluso se apoyen», afirmó el representante de Pueblo Gitano. «No puede ser que el alcalde o la vicealcaldesa amparen estas actitudes. Tienen que condenar, porque ese consentimiento es el que ha envalentonado a la gente, y por culpa de esta pasividad ahora nos encontramos en esta situación», concluyó.