La Xunta recibió ayer con cautela la argumentación portuguesa sobre la rentabilidad del tren que unirá Galicia y Oporto, asegurando además que la explicación de la secretaria de Estado de Transportes tiene una lectura más interna que condicionadora del futuro de la infraestructura.
Sin embargo, desde la Consellería de Política Territorial se instó al Ejecutivo luso, por si acaso, a mantener el compromiso de unir las ciudades de Vigo y Oporto en una hora a partir del año 2013 mediante un tren de las mismas características que el del eje atlántico, es decir con un ancho polivalente, utilizable por unidades de pasajeros y mercancías y capaz de alcanzar los 250 kilómetros por hora.
Exigencia del Congreso
Mientras la Xunta recordaba ayer a Portugal su compromiso, el Congreso instó al Gobierno español a mejorar los servicios ferroviarios de largo recorrido con origen y destino en Galicia, dotándolos de material más moderno y reduciendo los tiempos de los viajes. Así, se reclamó que el año que viene se establezca un servicio diario entre A Coruña, Vigo y Barcelona «a través de material de ancho variable que aproveche las prestaciones de las nuevas infraestructuras».