A los jóvenes no les gusta el metal

GALICIA

El instituto de Valga es incapaz de hallar alumnos para un ciclo profesional con empleo garantizado en pleno corazón de la industria gallega del aluminio

06 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El Ulla baña, en su desembocadura, un triángulo de municipios en los que se concentra la mitad de la producción de aluminio elaborado de toda España. La próspera industria metálica ofrece empleo a cerca de 2.500 personas y alimenta titanes empresariales como Aluminios Cortizo, Exlabesa, Extrugasa, Gama e Hijos o Maimbar, capaces de colocar su género en el Airbus, el ferrocarril chino, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o, ya en las distancias cortas, la Fundación Amancio Ortega.

En semejante contexto, cualquiera diría que la implantación en la zona de una titulación de técnico superior en Construcciones Metálicas constituye una exigencia fundamental, una estrategia básica para la fijación de empleo y la apertura de perspectivas laborales de calidad para los chavales que crecen a la sombra de la industria gallega del aluminio.

Dicho y hecho, los responsables del instituto de Valga se pusieron manos a la obra e incorporaron a su oferta educativa un amplio ciclo profesional específico en septiembre del 2004. Tres años y 21 titulados más tarde, la dirección se encuentra con sólo tres alumnos matriculados para el inminente curso escolar. No es que la Consellería de Educación sea demasiado exigente en sus requisitos para mantener abierta esta línea formativa -pide un mínimo de seis estudiantes- pero, de no conseguir tres pupilos más antes del día 12, fecha en que finaliza el período de inscripción, el centro arousano podría verse obligado a suspenderla.

Falta de cultura industrial

Antonio Mirás, jefe de departamento y coordinador del ciclo, lamenta la información deficiente, ciertos tópicos y una falta congénita de cultura industrial que, en su opinión, alejan a los jóvenes gallegos de titulaciones con futuro para echarlos en brazos de especialidades saturadas, verdaderos saltos sin red laboral como Administración o Informática: «Os rapaces tenden a pensar nas construcións metálicas como traballo descarnado e mal pagado en taller, pero o labor dun técnico superior é case un traballo de bata, abranguendo áreas como definición de produtos e procesos, planificación e loxística, produción, montaxe, reparación, control de calidade, seguridade e hixiene ou mesmo comercialización e compras».

La elevada demanda de profesionales puede situar a un chaval de 19 o 20 años directamente en el mercado laboral, en un puesto de coordinación y responsabilidad. Pero, además, la titulación facilita el acceso a cuatro diplomaturas universitarias y siete ingenierías técnicas distintas, además de arquitectura técnica.

Derrochar oportunidades así resulta inconcebible en el Baixo Ulla, que ha perdido 1.200 habitantes en los últimos diez años. Qué decir de los casi 42.000 gallegos emigrados el año pasado a Madrid, Cataluña o Canarias. Las aulas derrochan aroma a trabajo, pero la maleta y el ladrillo canario funcionan como nefastos flautistas de Hamelín.