Ferrocarril lento, pero climatizado

La Voz S. L. | SANTIAGO

GALICIA

SANTI M. AMIL

Crónica

05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La epopeya del desarrollo del ferrocarril en Galicia vive estos días un nuevo hito, con la incorporación de trenes provistos de aire acondicionado en el trayecto Vigo-Ourense-Ponferrada. Las antiguas unidades de la serie 440 dejan paso a otros trenes de la misma clase, pero climatizados. El primero de estos convoyes comenzó a funcionar el viernes pasado entre Vigo y Ourense. Renfe prevé que los dos restantes, que cubrirán el tramo entre la ciudad olívica y Ponferrada, empiecen a prestar servicio en los próximos días. La mejora, aunque tardía, no es casual. Forma parte del convenio que la Xunta suscribió en enero con Renfe para mejorar la prestación de servicios ferroviarios de media distancia en Galicia. La compañía se compromete a mantener los servicios menos rentables, reforzar frecuencias y renovar el material para mejorar las prestaciones del ferrocarril y captar mayor número de viajeros. A cambio, Renfe se asegura seguir recibiendo subvenciones de las arcas autonómicas, para las que la Xunta ha reservado en los Presupostos de este ejercicio 3,6 millones de euros, frente a los 2,6 que pagó a la empresa en el 2006. Los tres trenes climatizados que comunicarán Vigo, Ourense y Ponferrada forman parte, por tanto, de un paquete de mejoras que ha permitido implantar seis nuevas frecuencias entre Vigo y Pontevedra (tres en cada sentido, en los días laborables) y cuatro entre A Coruña y Ferrol (dos en cada dirección: uno diario y otro de lunes a viernes). En el mismo convenio, reformulado por Política Territorial, Renfe se comprometió a duplicar los pasajeros entre Vigo y Pontevedra, y a incrementar en un 40% los de la línea A Coruña-Ferrol, que sigue en servicio porque la Xunta la financia desde hace años. También se habilitó un enlace diario entre A Coruña y Ourense y la ampliación hasta Ourense de la conexión dominical A Coruña-Monforte. Presión social Este convenio vio la luz en el contexto de presión social y política generada por el siniestro que, en agosto pasado, se cobró las vidas en Villada (Palencia) de siete pasajeros que viajaban de Galicia hacia el País Vasco y Hendaya. A raíz de ese accidente, el presidente de Renfe, José Salgueiro, admitió en el Congreso que el estado de los trenes gallegos «no es el más adecuado». En febrero, la empresa repuso las locomotoras del Talgo a Madrid destrozadas en mayo del 2004 en una colisión en Linarejos (Zamora). Durante esos tres años, Renfe reemplazó el material original por máquinas convencionales pintadas con los colores de Talgo.