EL GOBIERNO gallego va a hacer de la política de protección ambiental una de sus claves de acción. El compromiso es del conselleiro de Medio Ambiente, quien, además, enmarca la defensa natural en el plan de desarrollo del país. Y es que economía y ecología no sólo tienen parecido fonético. El mundo más desarrollado ya ha percibido la interrelación entre el cuidado del medio y el bienestar de la población. Las palabras del conselleiro deben ser entendidas como un contrato con la ciudadanía. Más de treinta años después de la eclosión del movimiento ecologista ya no valen las propuestas para la galería si después no hay acciones concretas. De nada vale, por ejemplo, que Estados Unidos se comprometa formalmente contra el cambio climático mientras se niegue a reducir las emisiones contaminantes. En esa línea deben entenderse las iniciativas del Gobierno gallego para proteger la Red Natura y para frenar la invasión del litoral. Pero hay muchas asignaturas pendientes y, quizás, la más urgente de abordar sea la depuración de las aguas de las rías y los ríos de Galicia. Y, aún siendo obligación de las Administraciones poner los recursos, no podemos olvidar la responsabilidad de los ciudadanos. Los pequeños gestos de cada día son un enorme balón de oxígeno para el planeta.