Reinserción en el monte quemado

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral PONTEVEDRA

GALICIA

RAMÓN LEIRO

Los nueve reclusos que ayer se sumaron a la restauración de la cubierta vegetal están sensibilizados con la catástrofe que calcinó Galicia el pasado verano

16 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Nueve meses después del gran incendio iniciado en Cercedo, las huellas del fuego todavía son muy visibles en Cotobade. En esta localidad pontevedresa, una de las de la llamada zona cero, ardió más de la mitad del monte. Desde entonces se llevan a cabo trabajos de reforestación y restauración de la cubierta vegetal. A técnicos, comuneros y voluntarios se sumaron ayer un grupo de reclusos del módulo terapéutico de la cárcel de A Lama sensibilizados con la catástrofe. A primera hora de la mañana, un microbús trasladó a los nueve presos al monte Castelo, en la parroquia de Tenorio, junto a una psicóloga y un funcionario. El cometido de estos reclusos era plantar varias bandejas de pinos del país en unos agujeros previamente delimitados -para las frondosas ya es tarde-. Joaquín Blond, ingeniero forestal de la Consellería de Medio Rural, y su compañera Fátima dieron las instrucciones técnicas y supervisaron la tarea en una mañana poco primaveral. La situación personal de algunos presos hizo que ocultaran su rostro a cámaras de televisión y fotógrafos. Otros, en cambio, no tuvieron inconveniente en relatar su experiencia y en demostrar que todo el mundo se merece una segunda oportunidad. Es el caso de Carlos Araújo Castro, natural de Ponteareas. A sus 29 años, tiene claro que todo lo que sea salir de prisión «é importante». Acabó entre rejas por una «historia de roubos» ligada al consumo de cocaína. «Estar no módulo terapéutico é unha sorte e espero que sexa a última vez». Carlos recordó la magnitud de la catástrofe de los incendios y la necesidad «de botar unha man». Sobre su trabajo en el monte, comentó que algún día le gustaría comprobar «se os piñeiros foron para adiante». Eugenio García Fernández, pontevedrés de 32 años, también quiere pasar página, sobre todo pensando en un hijo de 11 al que casi no conoce. En su historia figuran condenas por robos con intimidación y tráfico de drogas. «O habitual neste mundo -dice-. Fun mariñeiro, chegabas a terra, gastabas os cartos en dous días e despois todo son problemas». Este hombre, que lleva un año sin consumir, tiene palabras de agradecimiento para el personal del módulo terapéutico. «Non son os típicos funcionarios de prisións. Neste módulo estamos trinta e non todo o mundo ten as ideas claras nin todos poden saír», remachó. Los trabajos de emergencia de ayer en Tenorio se extenderán a otras zonas de Cotobade hasta sumar unas 280 hectáreas. En la provincia de Pontevedra, Medio Rural viene actuando en otras seis zonas: monte Xiabre, Valga-Pontecesures, monte Castrove, sierra de A Groba, Crecente y Forcarei-Soutelo de Montes. En total, la reforestación y restauración de la cubierta vegetal en montes quemados abarcará 2.200 hectáreas y se prolongará hasta finales del 2008.