La flotilla que rastreará el Cantábrico, en el puerto de A Coruña El patrón mayor de Orio apunta que el «Prestige» y la sobreexplotación dañaron las existencias de anchoa, que ahora se intenta recuperar con una campaña oficial
04 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Santiago Peiro, el patrón mayor de Orio (Guipúzcoa), no tiene dudas: «Aquello del chapapote algo tuvo que ver en la escasez de anchoa que sufre el Cantábrico». También la flota francesa, a la que Peiro acusa de sobreexplotación del recurso en los últimos años. Pero, dejando al margen a los culpables, una flotilla de 13 pesqueros zarpará este fin de semana del puerto coruñés para sumarse a la campaña oficial de investigación sobre el estado del caladero, después de tres temporadas de redes vacías. Los barcos atracaron el jueves por la tarde en el muelle de A Palloza, junto a la lonja coruñesa. Son siete pesqueros vascos, tres cántabros y tres gallegos, elegidos por sorteo entre las 188 unidades que suelen faenar en el Atlántico noroeste. «Hasta ahora -explica Santiago Peiro-, estas prospecciones estaban al cargo de dos barcos, con biólogos. Pero, a la vista de la grave situación, el ministerio nos ha enviado a los pescadores, a los expertos, para ver dónde está la anchoa». Dos grupos Los barcos escudriñarán toda la franja litoral comprendida entre Fisterra y Fuenterrabía, en la frontera con Francia, en una campaña que durará dos semanas. Se colocarán a una distancia de seis millas entre sí y analizarán los fondos marinos divididos en dos grupos, uno durante el día y el otro durante la noche. «Si encontramos anchoa, echaremos las redes, para determinar su cantidad y calidad, pero nos llega con cinco o diez kilos de cada vez. El resto, lo devolveremos al mar», subraya el patrón de la cofradía vasca. Un observador enviado por la Secretaría General de Pesca estará enrolado en cada cerquero. Esperanza Peiro confía en que el recurso se haya recuperado, pero insiste en que debe mantenerse la veda al menos hasta el año que viene, para no esquilmarlo. Y critica el hecho de que el Gobierno español haya permutado con Francia los topes de la anchoa para favorecer la captura de otras especies. «Comprendo que tiene que haber para todos -apunta el marinero-, pero es que los franceses no respetan las épocas, pescan todo el año y trabajan con redes de arrastre, de forma que la anchoa no tiene escapatoria. Además, se pasan de las capturas autorizadas», se lamenta.? Y advierte de que la anchoa de Marruecos o del Mediterráneo no tiene nada ver con la del Cantábrico y el golfo de Vizcaya. «Es de baja calidad, sin apenas grasa. Las mujeres que trabajan en las fábricas de salazón de Santoña lo notan mucho; cuando van a filetear, se les hace muy difícil», asegura Santiago Peiro.