AFORTUNADAMENTE, no es frecuente que una Audiencia tenga que pronunciarse en el sentido en el que acaba de hacerlo la de A Coruña para criticar las dilaciones en el procedimiento judicial sobre la catástrofe del Prestige. Desgraciadamente, la crítica no se refiere a un caso menor, sino a uno de los más importantes para Galicia en muchos años. Asuntos tan complejos o más, como el de los atentados del 11-M, han sido resueltos con mayor rapidez y ya se están sustanciando en los estrados. Los perjudicados verán pronto reconocidos sus derechos, y los responsables serán castigados en proporción a su falta. La dilación del proceso en el tiempo hubiese desvirtuado el propio acto de hacer justicia. Es lo que puede ocurrir con el Prestige. Claro que quizá sea porque haya quien está interesado en eludir responsabilidades.