Varapalo de la Audiencia coruñesa al proceso judicial del caso Prestige

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN

GALICIA

Insta a acabar una instrucción «demasiado prolongada» e inmersa en un «debate estéril» Anima a las partes a reconducir las diligencias para celebrar cuanto antes el juicio

04 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La Audiencia Provincial de A Coruña ha hecho suyas las voces de alarma sobre la dilación de la instrucción judicial del caso Prestige y ha emitido un auto que supone un duro varapalo a la forma en la que se está llevando el proceso judicial, al considerar que la instrucción es «demasiado prolongada, incluso aceptando su complejidad». El auto, fechado el pasado 21 de marzo, estaba llamado a dirimir un nuevo recurso de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado sobre el papel que debería tener Repsol en la realización de la prueba pericial del caso, pendiente desde hace año y medio y que ya fue perfilada en varios autos de la Audiencia. Sin embargo, el que ahora firman los tres magistrados de de la Sección Primera de la Audiencia supone una llamada de atención a todos los intervinientes para terminar con una «instrucción a la carta, que las partes tratan de plegar a la exclusiva voluntad y conveniencia». «Queda fuera de duda -se añade en el auto- que la instrucción ha dejado de ser un fin (la preparación del juicio oral) para transformarse en un medio (para dilatar el momento de celebración de la vista, para mantener abiertas unas líneas de investigación ajenas al real contenido de los hechos [¿] o para cruzar polémicas y denuncias que en nada contribuyen a la normal marcha de la causa)». De hecho, los magistrados alertan incluso de la presentación de «peticiones extralegales» que son de imposible práctica o que ya fueron desestimadas en su momento. En este punto, recuerdan que, según la ley procesal española, la dirección de la instrucción corresponde al juez, quien goza de la potestad de practicar las diligencias propuestas por las partes siempre que no las considere inútiles o perjudiciales. Para la Audiencia Provincial de A Coruña, la instrucción judicial «vuelve a encallar en un vector relativamente tangencial», pues considera que la prueba pericial que en principio fue encomendada a la compañía Repsol es «conveniente e ilustrativa, pero no imprescindible», pues no tendría una calidad probatoria definitiva. Los magistrados también observan que las partes han entrado en un debate procesal «absolutamente artificial» del que desconoce su fin último, pero que puede estar orientado a impedir la práctica de la diligencia, darle un sesgo diferente al acordado o ampararse en ella para enzarzarse en un debate estéril. Diligencias En cualquier caso, al margen del motivo del recurso, los tres magistrados creen llegado el tiempo de «reconducir las diligencias a su verdadero propósito, que no es otro que el de preparar el juicio y garantizar su celebración», pues consideran que la complejidad del sumario no es la causa de la dilación de una instrucción que se ha prolongado durante cuatro años y medio. Por tanto, las partes deberán «sin más demora» pedir las pruebas que consideren necesarias para que puedan realizarse incluso de forma simultánea a la pericial.