El plan de gestión evaluará el impacto de los parques eólicos y las batidas en las manadas Desde septiembre del 2005 fueron confirmados 519 casos en 129 municipios
29 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.En la comarca del Deza hay más ataques de lobo al ganado que en algunas montañas gallegas, y en el recuento de daños desde septiembre del 2005 hasta diciembre pasado, Lalín y A Estrada figuran a la cabeza de ataques confirmados, con 31 y 23 casos, respectivamente. El norte de Pontevedra suma un centenar de casos con reses que pastan en libertad o semilibertad, según la Consellería de Medio Ambiente. Este departamento agilizó el pago de indemnizaciones para ganado en régimen semiextensivo, elevando las subvenciones para mastines, cercados eléctricos y ahuyentadores hasta los 100.000 euros. Algún ganadero colocó 65 vallados electrificados y pastores eléctricos. Otros recurren a detonadores de propano para alejar el lobo de ovejas, cabras, vacas o caballos. La reincidencia de ataques y la densidad de lobos, según el mapa del plan de gestión de Medio Ambiente, contarán para las ayudas de este año. En el repaso de daños figuran concellos con amplia zona rural como Lugo (cinco ataques), Santiago (dos) o Vigo (uno), pero no Ourense, cuyo contorno o el del Baixo Miño quedaban fuera del área de campeo de alguna de las 60 manadas identificadas, aunque sí se registraron casos en A Cañiza y Mondariz. Respecto a la zonificación lobera inicialmente elaborada para el plan de gestión, destaca el bajo número de ataques denunciados en Os Ancares, y O Courel, pues concellos como Cervantes, Navia y Baralla registraron tres casos casa uno. En cambio, la línea entre Portomarín (11), Friol (14), Guitiriz (9), As Pontes (9), Monfero (3), Sobrado (15) y Xermade (11) refrenda una presencia tradicional, como en O Xistral. Pese al plan, los intentos por minimizar la conflictividad generada por estos ataques o el seguimiento periódico de la distribución del lobo en Galicia, 15 grupos ecologistas se han opuesto a la consideración actual del lobo como especie cinegética, con caza sujeta a los daños causados. También dieron la alerta a inicios de año por casos como el exterminio en Muxía, con lazo y cebo, de toda una manada. En este municipio hubo cinco ataques. Biólogos dicen que los atropellos (causa del 64% de las muertes), incendios, parques eólicos y batidas afectan a las manadas, aspectos que evaluará el plan. Aunque se registraron daños al ganado cerca de torres eólicas, se estudiarán cómo afectan a las zonas de cría. Mientras, el plan contempla recuperar turísticamente los tradicionales foxos de caza del lobo.