INCREÍBLE: Picasso no necesitó una beca de la Diputación de Málaga para inventarse Las señoritas de Aviñón y darle un vuelco al arte. Tiene también su miga lo de Castelao, que escribió Sempre en Galiza antes de que existiesen las subvenciones de las consellerías. O lo de The Beatles, que han quedado como clásicos sin pisar un conservatorio y bregándose en garitos. Un edificio mastodóntico que lamina los presupuestos no hace más culto y creativo a un país. La cultura de probeta produce funcionarios de la cultura. Si encerrásemos a Kafka en los laboratorios culturales del Gaiás, ¿escribiría La metamorfosis o se iría de pendoneo con el sueldo Nescafé de la subvención? Lo pasmoso de ese elefantiásico almacén llamado Cidade da Cultura es que nos valdrá 64.000 millones de pesetas y nadie lo demanda. Ni siquiera los creadores que crean. Las prioridades de Galicia son sencillas: más asilos, más hospitales, más guarderías, más universidad... menos Gaiás.