LA UE ha pedido explicaciones a España por la subvención de las tarifas eléctricas de 36 empresas españolas que son grandes consumidoras de esa energía. Entre ellas figuran dos compañías con fuerte implantación en Galicia, Alcoa y Ferroatlántica. La UE asegura que las 36 empresas pagaban la electricidad tres veces más bajo de lo debido. ¿Qué responden Alcoa y Ferroatlántica? Pues echan un extraño pulso y lanzan la pelota al tejado del más débil: si Bruselas nos obliga a pagar la electricidad a un precio mayor, nos vamos de Galicia. Curiosa manera de entender el compromiso con una tierra que brindó para sus inversiones algunos de sus mejores parajes. A Ferroatlántica y a su patrón, Villar Mir, se les veía algo más encariñados con Galicia cuando se les permitió cercenar los ríos Xallas y Grande con once centrales, hasta el punto de fulminar la única cascada de Europa occidental que caía al mar (ahora es de quita y pon y abre el domingo). O cuando Fraga le concedió una de las mayores minas de cuarzo europeas. O cuando pudo instalar fábricas contaminantes en parajes del valor ecológico de la ría de Cee o en la primigenia marisma de Sabón. Con concesiones a dedo y electricidad de saldo era fácil hacer negocios. Bienvenido al libre mercado.