«Hay quien confunde la timidez y la tranquilidad con otra cosa»

Nacho Mirás Fole, nacho.miras@lavoz.es

GALICIA

Los mejores clubes europeos siguen los pasos de aquel chaval que empezó jugando sin ficha y, sin ruido, llegó a lo más alto

04 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«Está al máximo nivel entre los mediocentros de su corte en el panorama nacional». De esta manera se refiere el entrenador del Celta, Fernando Vázquez, a Borja Oubiña Meléndez (Vigo, 1982), una pieza «fundamental» en su equipo. Así que sobran presentaciones para un gallego que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. -Ya sabe que Vigo es para nosotros, los vigueses, una confederación de aldeas. ¿Y de cuál es usted? -Soy del centro. Supuestamente, del barrio de Casablanca. -Buceando en su web (www.borjaoubina.com) he leído que empezó a jugar en el Moledo pero camuflado, con la ficha de otro... -Para jugar con los benjamines tenías que tener 8 o 9 años; yo tenía 6, así que jugaba con la ficha de otro. En aquella época sólo ganamos un partido en toda la Liga. Nos metían 14 goles, 15... Pero no le daba importancia. -¿Era un niño trallero? -¿Yo? Supertranquilo siempre. Mi madre me dice que era más alegre que ahora. -¿Se acuerda de Naranjito? Es de su quinta... -No, tengo muy mala memoria para las cosas del pasado. De hecho, el primer recuerdo que tengo a nivel profesional es del año 92. -Después del Moledo vino el Gran Peña... -Seis años allí, muy bien, un grupo muy bueno, entrenadores buenos. Fue perfecto para completar mi formación. -¿A qué colegio iba? -Hasta octavo de EGB, al Colegio Alba, al lado de casa de mis padres. Los tres años de BUP me fui a Cluny y luego, en el COU, al instituto Los Rosales. Ése fue el mejor año de mi vida. -Igual se vio más libre... -Fue una clase magnífica. Éramos treinta y tantos y nos llevábamos todos bien. Todavía mantengo contacto con la mitad. -Un inciso: ¿qué tiene que decir del botellazo que le dieron a Juande Ramos? -Que hay mucha incultura, mucha irresponsabilidad y mucha insensatez. Y no sólo por el que tiró la botella, sino en la gente que realmente tiene poder. La sociedad se crea una opinión de la imagen que transmiten sus dirigentes. A Pellegrini nadie le hubiera tirado un botellazo. La gente que manda transmite muchas veces mensajes equivocados. -Volvemos a lo suyo. Además de futbolista, es un gran aficionado al tenis... -Al tenis, al ciclismo, a la fórmula 1... cualquier deporte. Prefiero verlos en directo que seguirlos por televisión. -¿Sale a pedalear? -Ahora no mucho, pero cuando vas en bici las cosas van más lentas, tienes otras sensaciones. -No se moleste, pero, desde la distancia, parece usted un tipo poco accesible, callado... -Quizás la gente tenga una idea preconcebida de mí un poco errónea. No soy tan arisco como puede parecer [se ríe]. Hay quien confunde la timidez y la tranquilidad con otra cosa. -Veo que en su página web la gente sólo le deja mensajes positivos, lo adoran... -A veces me gustaría que fueran un poco más objetivos [se ríe], que no me idealizasen tanto. -¿Cómo lleva ser famoso, o popular, o como quiera? -Siempre hay unos favores sociales. Es triste, pero es así. -Explíquese... -Pues cosas como que vayas a comer a un sitio y no te cobren. Pero la vida está montada así. En el ámbito de la familia no afecta por cómo son mis padres, y yo soy un reflejo de ellos. -¿A qué se dedican? -Mi padre trabaja en El Corte Inglés. Mi madre me cuidó mucho de pequeño y ahora hace sus cosas. -Sé que lee biografías de deportistas, como hay quien lee vidas de santos... -Ya no me quedan muchas por leer. Los admiro a todos, todos tienen cosas que los hacen diferentes. El fenómeno de los fenómenos es Rossi. -¿Como se entretiene? -Mi vida ha cambiado desde hace un año. Antes era fútbol y estudiar. Ahora he terminado Empresariales y tengo las tardes bastante libres. Hago un poco de todo, me busco la vida... -¿No estará enamorado? -Eso sigue igual. Sigo peleando [sutil carcajada]. -¿Dónde se ve dentro de cinco años? -Aún no sé si jugaré mañana... Como para pensar qué va a ser de mí.