Criadores de ganado ovino de la Terra Chá y de otras zonas están preocupados por los ataques de las aves a las reses recién nacidas y piden ayudas por los daños
13 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.A los cuervos les da ahora por comer cordero. Ganaderos como Sergio Rigueiro -dueño de una explotación de medio millar de ovejas en la parroquia pastoricense de Reigosa, en la zona oriental de la Terra Chá- pueden confirmar esos hábitos alimentarios. Preferir de la mar el mero y de la tierra el cordero es algo que avala el refranero, aunque en este caso la decisión de las aves tiene problemas que el refranero no alivia. Rigueiro explica que ganaderos de este concello y de otras zonas de la Terra Chá y de la provincia sufren periódicamente ataques de cuervos a reses que pastan al aire libre. Las ovejas pueden tener tres partos en dos años, y el final de la primavera, en mayo, es una fecha idónea porque los animales recién nacidos pueden comercializarse para el verano. Lo que ocurre es que los cuervos, según sospechan los ganaderos, se han quedado sin alguno de sus habituales modos de alimentación: no hay al aire libre vertederos o animales muertos como antaño, por lo que incluso picotean las lonas que cubren la hierba. La situación se vuelve más desagradable al escuchar a Sergio Rigueiro decir que los cuervos no sólo atacan a los corderos recién nacidos, sino que a veces se lanzan sobre ellos antes de que acaben de salir del vientre de las ovejas. Conclusión: las crías mueren al momento y las ovejas sufren mamitis. El organismo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) que tramita las ayudas asegura, según dice Rigueiro, que estos daños no entran en las indemnizaciones porque los animales no están todavía asentados en el libro de registro de las explotaciones. Cacerías En el año 2006 se realizaron dos cacerías en las que se mataron varios pájaros, que se colgaron una vez muertos porque alguien dijo que así ahuyentarían a los vivos. La medida no tuvo efecto. ¿Sería acaso útil meter las ovejas en un establo todo el año? Rigueiro, que en invierno tiene una parte de su rebaño a cubierto mientras otra está en los prados, dice que así crecerían los costes de alimentación, al aumentar la cantidad de silo de pasto y de silo de maíz en una nutrición hoy basada en la hierba de los campos. «Se as teño que meter dentro, véndoas mañá pola mañá», afirma. Mientras tanto, los ganaderos parecen resignarse a que sus rebaños sufran nuevos ataques. Rigueiro está tan seguro de ello «como que quenta o sol agora mesmo»; y lo dijo anteayer, en un día en que el astro rey iluminaba el amplio horizonte chairego.